**ACUSAN RETRASO EN JUICIO POR FOTÓGRAFO MUERTO EN FESTIVAL AXE**
La familia del fotoperiodista Miguel Hernández Rojas está que trina con la jueza María del Carmen Sánchez Cisneros. Resulta que llevan 98 días de espera, sí, casi cien días, esperando que la justicia haga su trabajo y la audiencia inicial por la muerte del compa Miguel pueda arrancar. Lo peor es que el chisme del barrio es que todo ese embrollo se debe a un amparo que quiere juntar a OCESA y la empresa Lobo en esta enredada trama.
Los chicos de la familia y los periodistas salieron calle abajo a los Juzgados de Distrito en Materia Penal y armaron tremendo relajo para dejar clarito que quieren justicia, no chismes. La abogada Tábata Salas Ramírez metió el dedo en la llaga al decir que, gracias a la buena María del Carmen, el proceso parece un caracol en cámara lenta. ¡Ah! y ni fecha tienen todavía para la audiencia.
Para acabarla de amolar, resulta que la otra víctima, la fotoperiodista Berenice Giles Rivera, metió una tacha que tiene a todos en jaque, pidiendo que la audiencia no se celebre hasta que caigan juntas OCESA y la Lobo en la cazuela de los culpables. Cosas de jueces… o eso pensábamos.
La historia se remonta al fatídico día en que una grúa les cayó a los dos chicos, provocando su muerte en pleno festival musical de Axe Ceremonia en el Parque Bicentenario. Y ahora, resulta que las responsabilidades andan bailando cual rana en lluvia. ¿La alcaldía Miguel Hidalgo? ¡Chisme! El edil Mauricio Tabe Echartea quiere lavarse las manos y echarle el muerto a los organizadores del festival. Qué bonito, ¿no?
Y para cerrar con broche de oro, la jueza María del Carmen tiene un historial de sentencias, que más parecen favores que justicia. Ahí para empezar puso el hombro por Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, incluyendo a Sofía Von Roehrich y al exfiscal de Morelos. Parece que es oro molido esa jueza, dando besitos en las mejillas a quien debe y mandando a pasear a la justicia. ¡Pero qué bonita ley mexicana, güey!
La lisura no acaba ahí. La Fiscalía ya tiene pruebas sudadas para imputar responsabilidades en las muertes de Miguel y Berenice, pero los de OCESA y la seguridad Lobo andan campantes como youtubers recién llegados en la escena del crimen. ¡Bien ahí! Y como cereza del pastel, OCESA se lanza al ataque y tira la patada a la liga: “Nosotros no tuvimos nada que ver”, dicen.
Como cereza final en este batido de corrupción y leyes a modo, la familia de Miguel decidió anclar al suelo del edificio judicial un antimonumento con un “contador de la impunidad”. ¡Un golazo! Mamá Graciela Rojas Paredes está hasta la madre, y con su bandera en alto exige justicia para su pañal de bebé. Los manifestantes, encapuchados como en película de malandro, hicieron el réquiem perfecto para que no les quitaran su recordatorio de la injusticia. ¡Arriba las capuchas!
Entre tanta maroma y teatro, piden a la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX que no les quiten su chistecito, mientras las diferencias de postura jurídica entre las defensas de los dos difuntitos hacen ruido. En fin, lo que no cambia es que hay basura, comercio de chueco y jueces bailando con los malandros en esta trama que pinta para ser el capítulo mal hecho de El Señor de los Cielos versión parodia. ¡Viva México, cabrones!
**En resumen, así está la cosa con el culebrón de la audiencia inicial detenida por un amparo caprichoso y la jueza que más parece festejar cumpleaños que impartir justicia. Los chismes y los favoritismos corren a mil por hora en esta trama que huele a corrupción por todos lados. La impunidad desfila por las calles mientras los familiares y amigos claman justicia a gritos y con antimonumento en mano. Y la fiesta del desmadre continúa…**
