La Secgob de la CDMX ha reprendido a los negocios nocturnos con un fuerte golpe en enero. ¡41 de ellos suspendidos y clausurados por andar haciendo de las suyas! La acción forma parte del circo llamado «La Noche es de Todos», donde las autoridades resentidas por no tener fiesta, se dedicaron a molestar a los chelerías y cotorros callejeros.
Y es que los galanes de traje recibieron «denuncias ciudadanas» de ruido, peleas, y de chavitos borrachos; como si fueran los buenos samaritanos velando por el orden y la moral. Si, como los vecinos gritones que te denuncian por meter bulla en tu fiesta. ¡Qué grandes, campeones!
Y ahí van, los muchachones y muchachonas de las distintas dependencias a detener el pachangón: 103 negocios revisados, 21 calladitos por un rato y 20 con el candado de la sanción puesta. ¡Estos sí que saben cómo divertirse! Y hasta se dieron el lujo de jalar a 10 por atreverse a romper los sellos de suspensión. Menos mal que estaban ahí para salvar al mundo de la «subcultura de la chela clandestina».
Pero espera, que no es solo diversión y cacería de brujas. ¡El INEGI nos lo recordó bien! Uno de cada cuatro accidentes viales en la capital tiene al alcohol como culpable. Y mientras tanto, el Congreso está en HR: sin aprobar la Ley de Movilidad. Pero obviamente, eso puede esperar mientras los papás juegan a meterle multas a los negocios por hacer ruido.
¡Qué maravilla de operativos! ¡Qué valentía ante tanto malandro nocturno! Merecen un aplauso. ¿O mejor una cheve en casa para evitar problemas con las patrullas? ¡Mejor me voy a descansar antes de que me clausuren la cocina por cocinar a altas horas de la noche! ¡Chao!
