El INFONAVIT, ese organismo tan transparente y confiable como un político en campaña, avanza en su brillante meta de edificar 1 millón 200 mil viviendas en este sexenio. Sí, como lo lees, a pesar de la retahíla de escándalos de corrupción, contratos turbios y complicidades, el Instituto se da golpes de pecho por el programa Vivienda para el Bienestar de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
¡Agárrense, que vienen las cifras de los estados más «entronadoramente» beneficiados! Veracruz, Tamaulipas, Yucatán, Tabasco, Sinaloa y Quintana Roo lideran el ránking de contratos millonarios para construcción. Qué casualidad.
La joya de la corona es que ya tienen apalabrada la construcción de 250 mil viviendas que embellecerán 217 conjuntos habitacionales en 30 entidades del país. ¿Un avance del 20% en la meta sexenal? Eso suena a que aún falta lavar mucha ropa sucia en el INFONAVIT.
Se prevé que para cerrar el año, serán más de 300 mil arreglos inmobiliarios los amarrados. ¿Qué tal eso? Un 25% en el avance de la meta, ¡eso merece fuegos artificiales, confeti y un show de luces!
Estas viviendas, de 60 metros cuadrados y más, destinadas a los trabajadores de a pie, con fotocopia de credencial y sudor en la frente, cuentan con «lujos» como dos recámaras, sala-comedor, cocina, baño completo y agua corriente. Y todo por la módica suma promedio de 600 mil pesos, porque en realidad el valor es más “baratito” que eso, dicen las buenas lenguas corruptas.
Si eres derechohabiente de este ente «honorable» y estás harto de vivir en la casa de tu suegra, solo necesitas tener trabajo, ganar de 1 a 2 salarios mínimos, no tener crédito hipotecario con el INFONAVIT y rezarle al santo patrono de la corrupción para tener tu anhelado techo propio.
Así que ya sabes, si quieres entrar al club VIP de las viviendas del INFONAVIT, actualiza tus datos y corre a los Centros de Servicio INFONAVIT, que tienes más oportunidades de ganar en la lotería que de conseguir una casa digna sin trampas. ¡Qué vivan las viviendas para el bienestar, y que viva México! ¡Qué bonito es todo, caray!
