HYA y Hyatt ponen el ojo en Cancún, según la gobernadora Mara Lezama
La apertura del Hyatt Place Cancún Airport, un proyecto auspiciado por Parks Hospitality Holdings (¡PHH!) y ejecutado por Hyatt Corporation, promete más empleos, crecimiento y prosperidad compartida, al menos eso dice Mara Lezama, la gobernadora en turno.
En un acto tan festivo como un plantón, Lezama alabó la inversión como la salvación para los desempleados locales, haciendo alarde de un desarrollo con consciencia social y justicia. ¡Qué risa!
La labia incluyó agradecimientos por correr el riesgo de invertir en Quintana Roo, donde según ella, la confianza empresarial se gana con éxito y solidez. ¡Como si no supiéramos de qué va la cosa!
Y es que este nuevo hotel, con sus 156 habitaciones, promete una dadiva de 40 empleos directos y 500 indirectos. ¡Un chollo! Para Mara, esto significa abrir oportunidades para los desfavorecidos, brillante como un diamante recién robado.
¡Y atención, mis valientes! ¡La directora del hotel es mujer! Un logro para la igualdad, según la gobernadora. ¡Viva el progreso!
Pero no podían faltar los agradecimientos por la coordinación con el Ayuntamiento de Benito Juárez, donde la presidenta Ana Paty Peralta seguramente hizo lo suyo para asegurarse su pedazo del pastel.
¡Qué bacán! Christophe Lorvo, el VP de Hyatt Regency México, lanzó flores a los empleados y a Mara Lezama por ser la anfitriona. ¡Qué monería!
Otra que no se podía aguantar fue Ana Paty Peralta, la presidenta municipal, en un speech tan forzado como declaración de amor en tinder, agradeciendo las nuevas oportunidades que este hotel traerá a la zona.
Por si fuera poco, el secretario de Turismo, Bernardo Cueto Riestra, aplaudió la nueva infraestructura como el milagro turístico en plena hacienda. ¡Pa’ que vean el progreso, güey!
Y para cerrar con broche de oro, ¡el magistrado Heyden Cebada Rivas estaba ahí cual flor en esteroides! Será que quería velar por la justicia hasta en los colchones del nuevo hotel.
En resumen, una apertura llena de miradas cómplices y palmaditas espaldas que nos hacen ver que en México, la prosperidad se comparte… bueno, solo con los de arriba. ¡Qué pinche fiesta!
