La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) presenta su bola de cristal económica con proyecciones al 2027, ¡y vaya que se aventuran! Aunque el Producto Interno Bruto de México apenas se arrastra con un crecimiento del 0.6%, estos genios del gobierno nos prometen un futuro radiante, ¡como si fueran videntes del mercado de la esquina!
Édgar Amador Zamora, el Tesoro de Hacienda, soltó una perla en la 34 Reunión Plenaria de Consejos Consultivos de Banamex, lanzando cifras con la misma confianza que un vendedor de seguros. ¿Qué se necesita para llegar al dorado 3.0% de crecimiento? ¡Oh, simplemente más inversión pública y privada! ¡Como si eso fuera pan comido en un país con la capa de corrupción tan gruesa como una quesadilla doble!
Ya ni se inmutan al decir que el «moderado» crecimiento del 0.6% es algo sobresaliente, ¡si hasta parece un elogio! Y lo atribuyen a ajustes fiscales ordenados… claro, como cuando ordenas tu clóset diciendo que todo está organizado aunque haya un caos. ¡Déjenme ver un momento! ¡Ah, también nos cuentan que Pemex pagó a sus proveedores y mejoró su crédito! ¡Ah, claro! Con ese argumento hasta mi tía logra crecer 10% en ventas de sus tamales.
Pero el show no termina ahí, ¡también tenemos la política industrial (Plan México) y el Plan Nacional de Infraestructura para salvarnos! ¡Más de mil 500 proyectos que prometen elevarnos al Olimpo económico! Con este equipo, pareciera que Hacienda está haciendo su propio Reality Show: ¡»Quién quiere ser millonario… con dinero público»!
Y para no perder la costumbre, también se acuerdan de fortalecer a la banca de desarrollo, crear más «vehículos de inversión» y aseguran que todo será bajo reglas claras. Claro, como los acuerdos en la cena familiar: todo son sonrisas al principio pero al final cada uno alcanza lo que quería. ¿Y qué desafíos enfrentan? ¡Ah, nada más que el acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas, mujeres y jóvenes! Pero tranquilo, que arreglarán todo… en 2040.
Así que, no se preocupen, ciudadanos. ¡Hacienda nos tiene cubiertos con sus proyecciones tan magistrales y asombrosas como una feria de adivinanzas! Y mientras tanto, ¡la fiesta de la corrupción sigue rugiendo en las altas esferas del poder económico! ¡Aplausos para los malabaristas del dinero público, que nos hacen creer en cuentos de hadas financieros y nos mantienen entretenidos con su pantomima de cifras y promesas! ¡Menudo circo!
