En plena época navideña, la inflación en México finalmente decidió dar una tregua en la primera quincena de diciembre. ¡Vaya detalle del sistema económico para no agobiarnos en estas fiestas! ¿O será que se guardó la artillería para el próximo año? Con un modesto incremento del 0.17 por ciento respecto a la segunda quincena de noviembre, logró situarse en un 3.72 por ciento, por poquito con alcanzar el límite superior del 4.0 por ciento impuesto por el Banco de México.
Parece que alguien quiso mostrarse piadoso antes de que llegara el Niño Dios, porque la inflación general anual lleva ya 11 quincenas por debajo del 4.0 por ciento. Menos mal que alertan que al iniciar el 2026 podría sobrepasar el 4.0 por ciento pronosticado. ¡Qué detalle!
Según los expertos, esta disminución se debió a un decrecimiento del 0.30 por ciento en el índice no subyacente y un repunte del 0.31 por ciento en el índice subyacente. En palabras más sencillas, los precios volátiles bajaron un poco, mientras que el resto siguió haciendo de las suyas.
Interesante ver cómo los productos agropecuarios decidieron dar un respiro, con una contracción del 0.93 por ciento quincenal. ¡Si es que hasta las verduras y las frutas se apiadan de nuestra economía en crisis! Por otro lado, los energéticos no quisieron quedarse atrás y mantuvieron su alza.
En resumen, una inflación agridulce que nos hace dudar si es un regalo anticipado o una trampa para el próximo año. ¡Qué lindos son los números, siempre queriendo sorprendernos!
