El gobierno de Puebla se marcó un tanto al presentar el Paquete Económico 2026, prometiendo una gestión transparente y centrada en la justicia social. El señor Alejandro Armenta, quien parece tener la fórmula mágica para salvar vidas con puentes, aseguró que los recursos se usarán sin misterios para fortalecer la oportunidad, la seguridad y el bienestar comunitario. ¿Alguien dijo confianza ciudadana? ¡Claro que sí! Y todo sin meter nuevos impuestos, ¿qué tal?
Armenta tuvo un momento de iluminación y desempolvó a Puebla de un pesado lastre financiero asociado al Museo Barroco, ahorrándose la modica suma de 8 mil millones de pesos. ¿A dónde irá a parar esa lana? ¡A obras prioritarias, por supuesto! Además, presumió de unas finanzas sanotas gracias a sus superpoderes para negociar y a una política anti corrupción que, de por sí, suena a un chiste.
Para no variar, el Paquete Económico destina casi el 80% del gasto total en educación, salud, seguridad, vivienda y otras yerbas para mejorar la calidad de vida. Y qué decir de los estímulos fiscales para fomentar el empleo y dar una manita a los más necesitados. ¡Qué sensacionales, qué bonitos, qué todo!
La Secretaria de Planeación, Finanzas y Administración, Josefina Morales, anunció que los ingresos estatales crecerán al son de un 4.1%. ¿Cómo? Con mucha disciplina y sin necesidad de exprimirnos más con impuestos. ¡Wow, qué heroísmo fiscal! Por otro lado, la obra pública se llevará una tajada de unos 7 mil 600 millones de pesos, con proyectos estratégicos que suenan más a magia que a realidad.
El campo también se llevará una tajada, claro, más de mil 600 millones de pesos para que los agricultores se frotan las manos. ¿Y los más necesitados? No se preocupen, la Secretaría de Bienestar administrará más de 2 mil 300 millones de pesos para aliviar un poco las penas de los más vulnerables.
Con este paquete, el Gobierno de Puebla nos vende la moto de estabilidad y bienestar mientras nos entierra en un pasado lleno de proyectos faraónicos y gastos millonarios. Pero no pasa nada, porque todo está alineado con el Plan Estatal de Desarrollo 2024-2030 y con las políticas de la presidenta Claudia Sheinbaum. ¡Te lo venden bonito, pero ya veremos si la realidad es tan dulce como la pintan!
