**Gobernador de SLP veta Ley Esposa**
*Beneficiaba aspiraciones de su cónyuge*
Ricardo Gallardo, el señorón de San Luis Potosí, decidió vetar la Ley Esposa, que básicamente buscaba acomodar a su doñita, la senadora Ruth González Silva, para que sea la próxima gobernadora de la entidad en las elecciones del 2027.
Estos dos carnales, ambos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), tenían en jaque a la raza con sus sueñitos políticos mientras la Jefa Claudia Sheinbaum sigue negociando la reforma electoral. ¡Qué calor!
Según el mandamás, en un vídeo de esos que nadie ve en redes sociales, le llegó la Ley Esposa, una jalada que los diputados locales sacaron en modo exprés el mes pasado. Una verdadera joyita de la democracia, ¿no?
La onda de esta reforma güera es que los partidos políticos tendrían que lanzar a una mujer como candidata a la gubernatura en el 2027, algo que le caía como anillo al dedo a Ruth González. Todo esto, claro está, a pesar de los discursos contra el nepotismo de la buena señora Sheinbaum.
Pero Gallardo decidió lanzarse al charco y anunció su veto con un «pullazo»: «Les queremos decir que vamos a ejercer nuestro derecho al veto, vamos a regresar la ley para que sea revisada por parte del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac) y por parte de la Cámara de Diputados».
«El Verde no necesita de ninguna ley, ¿entienden o quieren croquis? Va a ganar en el 2027», soltó el Ricardito con aires de faquir político. ¡El mero mero, ahí nomás!
Este vetazo del gobernador se da a media plática en la coalición de Morena y sus cuates, el PVEM y el Partido del Trabajo (PT), para acomodar el contenido de la reforma electoral. Todo un circo, pues.
Y mientras tanto, la Sheinbaum ya había avisado en diciembre que «La vamos a vetar, vamos a echarla para atrás nuevamente, para que sea revisada y para que sea modificada, porque no queremos por ahí que anden diciendo que se están haciendo leyes a modo, ni que se están poniendo candidatos a modo».
Puro show, palomilla. Pero así se las gastan en los altos círculos del poder, en esta pachanga donde lo único seguro es que al final… los políticos se la rifan ellos mismos.
