En Sinaloa, Rubén Rocha se prepara para lucirse ante los diputados locales con su Cuarto Informe de Gobierno. ¿Será un desfile de logros, o más bien un show de engaños y cortinas de humo? Porque vaya que este político sabe cómo adornar su gestión y embellecer la realidad.
Se espera que Rocha venda la pomada a los legisladores con sus supuestos grandes éxitos en esta última etapa de su reinado en Sinaloa. Seguro, será un espectáculo de palabrería barata y promesas incumplidas, pero vaya que sabe cómo endulzar los oídos de los incautos.
Este circo político tendrá una duración de unas 3 a 4 horas, suficiente tiempo para que Rocha venda su producto caduco y desgastado. ¿Cuántas mentiras colarán sin rubor en esa sala? Qué tiempos aquellos en los que la verdad y la honestidad eran moneda corriente en la política.
Pero no solo eso, los diputados podrán hacer sus preguntitas incómodas al señor Gobernador. ¿Cuántas respuestas evasivas y cuántas medias verdades saldrán de la boca de este hombre de traje? ¿O acaso nos sorprenderá con un atisbo de honestidad y transparencia? ¡Ja! Ni en tus sueños, amigo.
Así que prepárense para otro día de teatro político, donde las promesas hechas de humo se elevarán al cielo y las verdades serán pisoteadas como cucarachas en la acera. Porque en Sinaloa, la corrupción y la manipulación campan a sus anchas, y la rendición de cuentas parece más un chiste de mal gusto que una realidad tangible. ¡Qué vergüenza, señores!
