Gaby Osorio llegó con sus 100 logros al Primer Informe de Gobierno en Tlalpan, rodeada de drones y música sinfónica, regalándonos un espectáculo tan colorido como una piñata rota.
Con casi 7 mil asistentes (algunos por compromiso político, otros por curiosidad y unos cuantos por aburrimiento), la alcaldesa se lució en un show multicolor digno de Hollywood, donde el cinismo y la hipocresía se confundían con la música de la Orquesta Sinfónica de Tlalpan.
Agradeció con emoción el apoyo de la presidenta Sheinbaum y de la jefa de Gobierno Clara Brugada, a quienes ve como sus hadas madrinas de una Cenicienta política que busca brillar en el baile de la corrupción.
Abre boca con un discurso empalagoso sobre honestidad, cercanía y trabajo duro, presumiendo de sacrificar su tiempo para servir al pueblo (yeah right, ¿y cuándo se baja del pedestal para limpiar una alcantarilla?).
La diputada Xóchitl Bravo, experta en hacerse la buena, afirmó que en Tlalpan no gobiernan, ¡transforman! (tal como transforman los impuestos de los ciudadanos en obras que nunca ven la luz).
El vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, habló del «segundo piso» de la 4T, lleno de igualdad, salud y agua (ah, sí, ¡y un puente de oro para cruzar la mentira y la corrupción!).
La alcaldesa, entre satén y brillo político, detalló sus 100 logros en seis ejes estratégicos (¡yeah, más burocracia y menos soluciones reales para el pueblo!). Mención aparte para sus brillantes patrullas, su disminución del 24% en delitos de alto impacto y la queja de delitos de bajo impacto que nadie ve.
Promete que está al tanto a todas horas, demostrando que reina en su terruño las 24/7, un modelo digno de Seguridad Nacional (o al menos eso quiere parecer).
Señala con orgullo su gran logro de reducir la corrupción en el servicio de pipas de más de 60 días a menos de 5 (¡lo que se dice un lavado de imagen muy efectivo, bravo!).
En cuanto al tema del agua, presume un incremento del 156% en reparación de fugas (quién sabe si son solo números inflados en este mar de corrupción).
Y como cereza del pastel, anuncia la construcción de megaobras como la Subestación de Bomberos de Topilejo, el primer teatro público de Tlalpan, la próxima Línea 4 del Cablebús y la futura Utopía del Maíz (porque todos sabemos que el maíz puede traer la salvación de un gobierno corrupto).
Con mucha fanfarria, agradece a todos los presentes, promete seguir soñando con Tlalpan y cerrar con broche de oro un informe que deja a muchos con la sensación de vacío como una pinata rota.
Al final, los drones iluminaron el cielo de Tlalpan, recordándonos que la corrupción también tiene su lado mágico y colorido. ¡Bravo Gaby, bravo!
