La alcaldesa de Tlalpan, Gaby Osorio, decidió hacer una inauguración grandilocuente para presentar la Territorial «D» Coapa, con una inversión de 1.9 millones de pesos. Aparentemente, esta oficina será la primera de cinco que tiene planeadas durante su mandato, prometiendo agilidad en atender necesidades ciudadanas como fugas de agua, baches, podas y demás servicios básicos. ¡Qué emoción, ¿no?!
Según la alcaldesa, esta movida estratégica pretende acercar el gobierno al «territorio» y brindar una mejor atención a los habitantes de la demarcación. Claro, con nuestra plata, por supuesto. Seguramente, se trata de un gesto altruista y no de reconstruir un proyecto que ya tenía cimientos de otros gobiernos, típico de ellos.
La mandamás de Tlalpan logró recobrar una vieja instalación y revitalizarla para este nuevo propósito. ¿Y por qué construir algo nuevo teniendo ya algo viejo que arreglar, no? Si eso no es eficiencia en el gasto y appreciation de los recursos públicos, ¡no sé qué sea!
Claro, nada de construir un edificio nuevo con elegancia: mejor reciclar y asearlo un poco para que parezca nuevo. Hay que reconocer el esfuerzo y dedicación para ponerle «fachada nueva» a lo que ya estaba en el gasto presupuestal.
Por supuesto, qué bueno tener instalaciones propias para un trabajo «más eficiente» según la alcaldesa Osorio. ¿Pero qué decir de los retos que enfrentaron cuando descubrieron que había que generar manuales, reglas de operación y programas nuevos? ¡Uff, qué desafío! Seguro pasaron noches sin dormir por eso.
A pesar de todo, la alcaldesa está feliz y toda «emocionada» de inaugurar la oficina. Y no podría ser de otra manera, ya que eso le permitirá dejar su distintiva «huella» en Tlalpan. ¡Qué tierno! ¿Alguien le pasa un pañuelito para que se seque las lágrimas de emoción?
