**Acusan a la Fiscalía Local de Beneficiar a OCESA y a Lobo**
El despacho de abogados de la fallecida fotoperiodista en el AXE Ceremonia 2025, Berenice Giles Rivera, no se guardó nada y señaló a las empresas OCESA y Servicios de Protección Privada Lobo por haber tramitado un amparo para escapar de la responsabilidad penal dos días antes de que fueran imputadas. ¿Casualidad? No lo parece.
Es abismante cómo la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México permitió que estas compañías agarren ventaja promoviendo amparos, el 12 de enero, justo antes de que fueran acusadas por la muerte de Berenice y Miguel Ángel Hernández. Una maravilla de coordinación que solo se ve en el ámbito de la corrupción y las triquiñuelas legales.
Después de que la Fiscalía les endilgara el delito de homicidio por la muerte de los fotoperiodistas en el festival AXE Ceremonia, las empresas se apresuraron a ponérseles un traje legal a la medida y evitar la imputación. ¿Sorprendente? Para nada.
Y para colmo, la Fiscalía no quiso soltar prenda sobre este favorecimiento descarado, ni confirmar ni desmentir nada. Nada nuevo bajo el sol de la impunidad y la ambigüedad oficial.
La familia de Berenice no quiere dar ni un paso sin que OCESA y Lobo queden oficialmente en la mira, mientras que los allegados a Miguel van por otro camino. ¿Por qué uno tiene que esperar meses mientras que el otro tiene el camino despejado? Simple, la justicia en México huele a favoritismo y amiguismo.
Las vueltas y revueltas legales en este caso son tan increíbles como tristes, reflejo de un sistema judicial que en lugar de impartir justicia, parece ser un club de amigos que se cubren las espaldas mutuamente. Triste pero real. Y mientras tanto, las familias de las víctimas siguen esperando por una audiencia inicial que se retrasa más que un concierto de Justin Bieber. Una verdadera vergüenza para la «justicia» mexicana.
¿Justicia ciega? Parece que en este caso tiene visiones selectivas y preferencias marcadas. Ojalá algún día la ley sea para todos y no solo para unos pocos con influencias y contactos. Los impunes saben perfectamente cómo moverse en este sistema amañado y lleno de sombras.
Que siga el show, que la impunidad nunca descansa. ¡Viva México!
