En Tlaxcala, se ha caído el telón para Gerardo Cortés Caballero, el ex alcalde de Cuautempan, Puebla, que ha estado en modo fantasma durante ocho largos meses. La historia de su desaparición culminó esta vez, cuando las autoridades de Tlaxcala lo agarraron y no lo soltaron.
El 3 de febrero, las autoridades de Tlaxcala se dieron una vuelta y se encontraron con Gerardo Cortés “N”, que andaba escondido. Después de una razzia con las autoridades de Puebla, lo tuvieron a su merced y lo pasearon por la Fiscalía General del Estado de Tlaxcala antes de entregarlo a los de Puebla… ¿listo para el abrazo de oso?
Antes de que desapareciera en el éter, Gerardo pidió una licencia de 20 días bajo el argumento de que su salud no estaba en su mejor momento. Claro, la poli de Puebla lo buscaba con orden de aprehensión y él se hacía invisible. Un truco de magia que duró más de medio año. ¿El mago se rinde?
Según el Registro Nacional de Detenciones, a Cortés lo detuvo la Policía Ministerial y de Investigación en Tlacomulco, para luego dejarlo a la deriva ante un Juez local. No contentos con el show, en los inmuebles que eran su reino, encontraron armas de fuego, vehículos, cartuchos y droga. ¿Premio al mejor escondite?
El ex alcalde tenía su closet lleno de esqueletos, con denuncias por extorsión a veladorcitos, chanchullos con la lana, y un toquecito de organización criminal. Pero eso sí, siempre manteniendo la línea para no decepcionar a nadie.
Gerardo Cortés Caballero, el hombrecito de más de 40 primaveras, que se autoproclamó alcalde en Cuautempan y siguió los pasos de su papi, también alcalde, pero en modo repetición. Antes de meterse en camarillas, este fenómeno de la construcción y los muebles en Puebla la rompía en la Sierra Norte. ¿Un Robin Hood de pacotilla?
Ahora que el show ha terminado y el telón cae, Gerardo ya no podrá seguir con sus andanzas. ¿Necesitaba un cambio de hábito o este capítulo es solo el inicio de la saga de más sombras y secretos? 🎭
