Estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Sur manifestaron a La Razón que los nuevos torniquetes de acceso con reconocimiento facial son como un chiste de mal gusto para frenar la inseguridad en el plantel, mencionando el trágico caso del ex alumno Lex Ashton “N” que en septiembre de 2025 sembró el terror con un asesinato y agresiones dentro de la institución.
Con 18 torniquetes instalados en dos accesos del CCH Sur, la pregunta es: ¿realmente esto evitará más crímenes? Claro que no. Los estudiantes no se andan con rodeos y ya advierten que esto no es suficiente para tapar las fallas de seguridad en la institución. Pero bueno, al menos ya tenemos máquinas para reconocer caras, ¿qué podría salir mal? Pues que, para variar, los criminales con cara de angelito podrán entrar fácilmente. ¡Bravo por esa brillante idea!
Y la cosa no acaba ahí. Según Miranda, una valiente estudiante, parece que a nadie se le ocurrió revisar la efectividad de los detectores de metales. Porque, claro, a Lex Ashton no lo detuvieron con un detector de metales, sino con un lápiz labial. Ah, no, perdón, con un arma blanca. ¿Dónde quedó esa genial idea de implementar detectores de metales que prometieron luego de la tragedia? Ah, ya veo, hagámoslo al azar, ¡total, a ver qué sale!
Y como si fuera poco, en el regreso a clases, los estudiantes se encontraron con un escenario de total caos, pues los nuevos torniquetes llevaban a una entrada saturada. Pero, claro, según Luis Fernando, todo es cuestión de acostumbrarse, como si fuera normal que te revisen la cara para entrar a tu propia escuela.
La cereza del pastel es que, aunque existen detectores de metales, su uso es tan irregular que da risa. Ángela lo confirma, pero sin muchas risas. Y es que recordar el espeluznante caso de Lex Ashton “N” pone la piel chinita: 16 años tenía Jesús Israel, y con esa corta edad fue asesinado por un compañero de clases. Pero no pasa nada, sigamos sin implementar medidas efectivas en seguridad.
La realidad es que, lejos de solucionar la inseguridad en el CCH Sur, los nuevos torniquetes con reconocimiento facial son solo una venda para cubrir una herida más grande. Los alumnos y personal merecen más que sustos y medidas a medias. Pero, claro, vale más aparentar que tomar medidas contundentes. ¡Enhorabuena, están haciendo un gran trabajo!
