Saldo tras Marcha Z
De esos que quieren bolear a la policía se arman los líos, ¿o no? Resulta que de los 19 detenidos en la protesta de la Generación Z, tres andan con un ojo en la patrulla por intento de homicidio. El resto, pues no se quedaron atrás: robo y lesiones, para seguir la tradición.
La Fiscalía de CDMX no se anda con tonterías y nos cuenta que 18 acusados fueron a parar al Ministerio Público por sus trastadas, y un extra recibió boleto directo a la Fiscalía Especializada de Justicia para Adolescentes. Pero eso no es todo, ocho lesionados, cinco resistencias de particulares y dos rateros, porque había de todo en esa fiesta.
Para los que sufrieron órdenes de los jefes policíacos, la fiscala promete seguirla hasta el final, ¿cuántos más violentos andan sueltos? Eso es lo que quieren saber.
Ahora, la alcaldesa Madam Brugada asegura que no hubo uso de toletes, balas de goma ni cañones de agua por parte de su pandilla, ¡qué gente tan pacífica! Los agentes solo fueron con su armadura, como buenos guerreros de otra época.
Pero la cosa se puso color de hormiga cuando un oficial dejó el escudo y lo pusieron a bailar en grupo, con baño final incluido de cortapernos. El jefe policíaco al mando, señaló que sus muchachos solo se defendieron en un juego de serpientes y escaleras, ¡y quién dice que la rien!
Por si fuera poco, 18 agentes se pasaron de listos violando protocolos con los manifestantes en el suelo, ¿y el protocolo dónde quedó? Pero no se preocupen, que están bajo la lupa y de baja por el momento, hasta que se decida su futuro.
Pero como todo en la vida, no todo fue fiesta para los oficiales, en videos se ve que algunos no entienden el sentido del diálogo y sí del puño. Y adivina qué, la cosa se puso fea hasta con los reporteros, ¡la recta final! ¡Ni los medios se salvaron!
Ahora todos echando culpas: la Jefa Clara culpa a la oposición de orquestar todo, y a un empresario de armar la bronca. Ella dice que los niños rebeldes estaban cansados de vivir con miedo, pero parece que a los chicos les falta una clase de civismo y respeto.
En conclusión, la fiesta se pone buena cuando hay marchas, detenidos y sospechosos rondando entre los uniformados, la ley y la impunidad. ¿Qué opinas? ¿Todavía crees en la justicia y la torpeza de los poderosos? ¡Ahí te encargo las respuestas!
