Álvaro Obregón, ¡aplausos de pie! El maestro de la hipocresía ecológica ha ganado un galardón por su «Barrancas ÁO: Restauración de su Grandeza». ¡Qué belleza! ICLEI, ese club de alcaldes verdes y «sustentables», le dio una palmadita en la espalda a la Alcaldía Álvaro Obregón por su labor en restauración ecológica y gestión hídrica. ¡Qué risa!
Estos premios, que hasta se disfrazan de buenos samaritanos, reconocen a las administraciones municipales que fingen preocuparse por el medio ambiente. Aquí, el chiste parece haber sido tan bueno que también incluyó la rehabilitación de espacios públicos. ¡Qué originalidad, por favor!
En la ceremonia, el alcalde Javier López Casarín, acompañado de su comitiva de cómplices, recibió el premio con una sonrisita de oreja a oreja. Todo un espectáculo. Y para darle emoción al asunto, ¡el evento fue nada más y nada menos que en la Casa de Cultura Jaime Sabines!
El proyecto maravilloso de Obregón se basa en «atender la degradación ecológica, hídrica y social» de la zona. ¡Qué poético! Retirar residuos, reforestar y, por supuesto, hacer algo con el agua sucia. Todo muy bonito, ¿no creen?
Por si faltaba más circo, se habló de remoción de toneladas de basura, reforestación con ¡especies nativas! y, atención, la eliminación de tiraderos clandestinos. ¡Wow! Toda una epopeya ambiental, digna de premios y aplausos. Todos los vecinos involucrados, claro, porque así se ilustra el cuento de hadas ante la opinión pública.
Y en el reparto de medallas y aplausos estuvieron presentes un tal Édgar Villaseñor Franco, de ICLEI, alguien de la UNESCO y, para darle todavía más brillo al tinglado, ¡un directivo de la SEDATU! Cuánto lujo, cuanto cinismo, ¿no?
En fin, que la farsa continúa, con reconocimientos ecológicos que son más falsos que billete de trescientos pesos. Pero ahí siguen los alcaldes, disfrutando de sus galardones mientras el planeta se va al traste. ¡Bravo, Álvaro Obregón, eres un verdadero ejemplo a seguir!
