**Nahle defiende aumento para ganar más que Duarte**
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, justo ahora que se le antojó verse con más lana, justificó su incremento salarial planteado para el próximo año, comparándolo con el que se metía al bolsillo el exgobernador encarcelado Javier Duarte de Ochoa. ¡Qué nivel!
En un postacioso mensaje posteado en sus redes sociales, la gobernadora se quejó de que algunos medios se le fueron a la yugular con el tema de su aumento de sueldo. ¡Ay, pobrecita!
¡¡Claro!! ¿Cómo no darse cuenta? ¡Hace DIEZ AÑOS que cobraba casi lo mismo el que estaba de jefa en la entidad! ¡Está recontrachevere!
La guapetona de Nahle le tiró los perros a los medios para justificar su rasurón al presupuesto. ¡Bien ahí, defendiendo lo que es suyo!
Pues resulta que ahora en lugar de los 67 mil 800.42 pesitos mensuales, la guapachosa Nahle se quiere rascar más con 84 mil 750.53 pesotes para el 2026. ¡Ay, qué cosotas!
Y mientras Nahle y sus secuaces se suben al dócil tren del mame, en el mismo proyecto de presupuesto se prevé un ajuste a la alza del 13 por ciento para la Secretaría de Protección Civil, y un insignificante 3.9 por ciento para la Comisión Estatal de Derechos Humanos. ¡Puras recortadas!
Pero eso no es todo, porque los secretarios de Despacho también quieren hacer negocio, pasando de ganar 64 mil 531.06 a 80 mil 663.83 pesotes al mes. ¡Qué chulada!
Y los directores generales no se quedan atrás, ellos van a pasar de los 53 mil 139.29 pesos a unos 66 mil 424.11 pesos al mes, ¡bravo por ellos, que vida tan culera!
Aparte de sueldos de marajá, la crema y nata burocrática de Veracruz recibe un sinfín de prestaciones ordinarias y anuales. ¡Con todo y canasta navideña!
Y aunque en un principio la guapa gobernadora juró que no sabía de aumentos, al final salió con que «se enteró por chisme de lavadero». ¡Qué bárbara esta señora!
Y para rematar, la Nahle no se raja y firma su nuevo tabulador, mientras su predecesor Cuitláhuac García promovía la austeridad. ¡Ah, pero qué contradicción!
En fin, que los cambios, ajustes y malabares en el presupuesto siguen siendo un circo redondo, ¡así o más claro!
