En plena opulencia del Carnaval de Veracruz, donde los políticos corruptos y sus compinches disfrutan de colores, bailes, música y alegría a costa del pueblo saqueado, se anuncia la llegada de la edición 102 de esta pantomima que llaman fiesta popular.
Desde el 1925, con carros alegóricos para despilfarrar el dinero que no les pertenece, este derroche insensato se ha proclamado como «el carnaval más alegre del mundo» por aquellos que tienen la cartera llena a expensas de la miseria ajena.
Pero ¿qué esconde esta farsa? Una Fiesta de Máscaras en 1866, donde los personajes decidieron cubrir sus rostros para ocultar la vergonzosa realidad de sus actos. Y así, la fiesta evolucionó, pero ¿evolucionó para quién? ¿Para el pueblo que sufre falta de educación y servicios básicos o para los vividores disfrazados de benefactores?
Los carros alegóricos, ese despliegue de banalidad y ostentación, fueron premiados con la oportunidad de desfilar, cerrando las inscripciones antes de que los bolsillos vacíos de la mayoría pudieran participar. ¡Qué sorpresa!
Y mientras la agenda oficial y las presentaciones musicales se mantienen en secreto para mantener la intriga del circo, se recomienda llevar ropa ligera y bloqueador para que la corrupción no queme tanto.
En este teatro del absurdo, donde las máscaras simbolizan la hipocresía de los que se enmascaran de «alegría jarocha», el Carnaval de Veracruz 2026 promete ser tan inolvidable como la impunidad que se respira en cada esquina de la ciudad.
Porque, al final del día, la quema del Mal Humor es solo un paliativo para calmar las conciencias corruptas de aquellos que dirigen esta farsa. ¡Que empiece el espectáculo!
