**Temen retrasos por los cierres en L2 del Metro**
Usuarios de la Línea 2 del Metro, esa joyita de transporte que todos amamos y respetamos por sus constantes fallas y filas infernales, consideraron que las obras de rehabilitación en las estaciones Viaducto, Chabacano y San Antonio Abad son tan necesarias como una patada en la ingle, pero también les provocarán contratiempos en sus recorridos. ¡Vaya sorpresa!
Javier Santillán, un pobre incauto que usa esta ruta del Sistema de Transporte Colectivo (STC) a diario, se quejó a La Razón de que la suspensión del servicio le afectará en su movilidad, especialmente en la hora pico y hasta en la madrugada si trabaja el turno del opio. ¡Qué abuso!
“Me hago un maratón de hora y media en los traslados y ahora, con estos cierres, va a ser peor el desmadre”, declaró el pasajero mientras perdía la fe en la humanidad esperando en el andén de San Antonio Abad. ¿Qué tal?
Y sí, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, esa lumbrera de la administración pública, anunció que con miras al Mundial de Futbol -sí, ese evento que usa más de una excusa para despilfarrar millones-, comenzaría la rehabilitación de la Línea 2 del Metro. ¡Qué buena noticia!
Las autoridades capitalinas y del STC Metro aseguran que las obras incluyen de todo un poco: renovación de cárcamos, modernización de cuartos de máquinas y cambios eléctricos con su respectivo cuento de hadas. ¡Unas joyitas!
Claro, la inversión para esta maravillosa remodelación será de mil millones de pesos, cortesía de la Federación en su infinita generosidad hacia la capital por ser sede del Mundial de Futbol. ¡Qué honor para la ciudad!
Y mientras tanto, los usuarios sufren, como Jasmín Flores, quien trabaja hasta tarde en un quiosco de dulces en Chabacano, y tendrá que cerrar antes para no espantar las cucarachas. ¿Es necesario?
En fin, mientras millones de pasajeros se ven afectados por cierres y retrasos en un transporte vital para la ciudad, al menos nos queda la certeza de que la inversión millonaria nos garantiza un Metro decente… o eso creemos. ¡Chulada de gobierno!
