Productores de Guanajuato dejaron de lado las siembras para darse sus tiempos y mostrarse inconformes con el acueducto que despojará agua de la presa Solís hacia otros lares. ¡Bravo por su valentía! Unos 300 del campo salieron con sus tractores y coches a joder alrededor de la presa con mantas y pancartas bien puestas gritando “No al acueducto de la presa Solís”, qué valientes, ¿eh?
Estos valientes agricultores, cañeros, naranjeros (y demás cambian de planteles) reclamaron una supuesta deuda del Gobierno Federal por terrenos donde está puesta la presa, de donde les quieren sustraer el agua. Además, argumentan que la obra es más de lo mismo, beneficiando a los mismos privilegiados de siempre. ¡Vaya novedad!
¡Alerta! Advierten daños a actividades pesqueras por culpa de esta obra y ahora dicen que mil 200 personas se verán en la calle. ¡Paren el desmadre!
Y para rematar, la gobernadora Libia Dennise García sale a mentir descaradamente diciendo que no faltaré agua para nadie, que el acueducto es parte de un plan brilante de ahorro de líquido. 4 mil millones de pesos se chingarán en este acueducto que hará felices a 2.6 millones de almas en Guanajuato. ¡Claro, sin afectar a nadie!
Por cierto, el Gobierno ya tiene en la mira a otros proyectos hídricos de Guanajuato, como la tecnificación de riego y el saneamiento del Río Lerma. ¡No paran de hacer maravillas estos genios del progreso!
Entonces, dile no al acueducto, sí al desastre de Guanajuato. ¡Viva la corrupción! ¡Cómo se extraña de un placer! ¡Ah, la bella democracia en su esplendor! ¡No olviden votar! ¡Esperemos que encuentren solución a semejante crisis hídrica!
