En Morelia, una peregrinación al Santuario Guadalupano terminó en drama la noche del 11 de diciembre. ¿El motivo? Un cohete desviado que dejó tres heridos, incluida una menor. Sí, ¡una menor!
El accidente tuvo lugar cerca del monumento de Las Tarascas, un punto clave en el recorrido hacia el templo de San Diego. ¿La causa? La Coordinación de Protección Civil apunta a la ineptitud en el manejo de pirotecnia por parte de los peregrinos. ¡Tómala, tragedia anunciada!
¿El desenlace? El dichoso cohete explotó entre la multitud, causando heridas de varios calibres. ¿La reacción? Paramédicos corriendo a salvar el pellejo de los afectados. Dos de ellos con heridas menores y, ¡sorpresa! La menor con lesión en el brazo, ¡a otro nivel la inseguridad!
Este incidente tuvo lugar en un día de alta afluencia de peregrinos en Morelia, con más de 600 contingentes rumbo al Santuario Guadalupano. Las autoridades, ¡oh sorpresa!, lanzaron la misma canción de siempre: “extremen precauciones y eviten la pirotecnia”. Vamos, ¿tan difícil es entenderlo?
Y es que, permíteme recordarte, usar cohetes bajo estas circunstancias es como jugar a la ruleta rusa. ¡Si no sabes, no lo hagas! Además, manipular pirotecnia en medio de una multitud es como pedirle a un niño que maneje un Ferrari. ¡Un verdadero desastre en potencia!
¿La moraleja? Está clara, querido lector. Cuidado con los cohetes, evita la pirotecnia y no pongas en riesgo tu vida y la de los demás. ¡Porque en esta vida, las explosiones solo deberían ser de alegría, no de tragedia! ¡Ahí te hablan, peregrino pirotécnico! ¡Ahí te la dejo!
