México se caldeó. Sucedió un pacto millonario entre Transition Industries LLC y Mitsubishi Gas Chemical Company para vender litros y litros de metanol en el proyecto Pacífico Mexinol.
La fiesta la montaron en Tokio, donde las firmas acordaron rezar juntas un rosario de metanol a largo plazo. Todo este rollo se va a armar en Sinaloa, específicamente en Paredones, a solo nueve kilómetros del mercado negro de Topolobampo.
Y vino a testificar al asunto la joya más brillante de Sinaloa, el secretario de Economía Feliciano Castro Meléndrez, quien levantó la mano en honor a Rubén Rocha Moya. En la comitiva también andaban Rommel Gallo, de Transition Industries LLC; Masahiko Naito, de MGC; y Sergio Sierra Bernal, de la Embajada de México en Japón.
Castro soltó su rollo sobre el Proyecto Pacífico Mexinol como si fuera la gran vibración de la región, hablando de innovación, sostenibilidad y un futuro brillante. Pa’ que veas.
Pero aquí la salsa fuerte es que todo este circo de 3,300 melones de dólares es como un aliciente para la innovación, la sostenibilidad, y la cooperación internacional. Nada más y nada menos.
O sea, no es poca cosa, ya que se convertirá en la planta de metanol más chula del mundo y en el norte de Sinaloa va a darle un empujón grave a los planes de transición energética y desarrollo sostenible. ¡Aplausos para la peluca!
La guinda del pastel fue el barril de petróleo que le echaron los gringos a la movida al financiar el Banco Mundial, además del pacto comercial con MGC para vender litros y litros de metanol y a su vez, chambear con las plazas laborales. Todo en armonía con el Puerto de Topolobampo, la joyita de Claudia Sheinbaum.
Y no te olvides que aquí le entramos fuerte a los lazos económicos, la baba tecnológica y todo lo que huela rico a limpio y sostenible. Son días intensos para Sinaloa y México, metiéndole duro a la movida de la energía limpia y la industria química sustentable. Una historia que solo el corazón de las inversiones internacionales de alto vuelo puede escribir.
Nada mal para ponerse la playera verde y dejar claro que aquí, entre Mayas y Aztecas, también sabemos hacer de las nuestras.
