Bajo la fachada de un bar en Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, las autoridades mexicanas se toparon con un sucio negocio de trata de personas. ¡Menuda sorpresa! Resulta que tras un cateo de la Fiscalía del Estado, 17 mujeres fueron salvadas de la explotación sexual en ese lugar tan, supuestamente, “alegre y divertido”.
Según los expertos de la Fiscalía, el cierre del establecimiento llegó después de un meticuloso trabajo de investigación de campo. ¿Qué pasó? Resulta que las 16 mexicanas y una venezolana que ahí laboraban como meseras tenían un “pequeño” extra en su contrato: servicios sexuales obligatorios. ¡Claro, para sorpresa de todos!
Los primeros reportes indican que cada copa costaba apenas 240 pesos, una ganga. Pero eso no es todo, los adicionales por los favores íntimos llegaban a los mil 500 pesitos lindos. Además, si querías sacar a la mesera a dar una vuelta, te salía de la chancla otros mil pesos. ¡Bueno, así gastaban!
No hubo detenidos, pero las chicas rescatadas recibieron atención especializada en las oficinas de la Fiscalía. ¡Qué amables! Ahora, la unidad de investigación de delitos va tras los responsables de esta red asquerosa. ¿Casualidad que nadie haya sido detenido en el momento justo del cateo? ¡Claro que no! ¡Así es como opera la ley, señores! ¡Cuidado, barra libre de trata!
