Por: Fernanda Rangel
¡Parece ser que en CDMX todo es posible! La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, ha dado su bendición a las licencias para trabajadoras sexuales que laboran en las calles. Según ella, estas credenciales traerán más control y orden a esta «profesión».
Sin especificar fechas, Brugada Molina adelantó a La Razón que discutirá el tema con la secretaria de Trabajo y Fomento al Empleo, Inés González Nicolás, quien previamente había declarado que las credenciales no se entregarían hasta que el trabajo sexual se incluyera en el Reglamento para los Trabajadores No Asalariados.
Vaya, vaya, parece que a alguien le conviene que las trabajadoras sexuales queden registradas y controladas con un documento. ¿Será para tenerlas más localizadas o para aprovecharse de ellas sin que puedan decir mucho al respecto? La Brigada Callejera ha denunciado que estas mujeres son extorsionadas por la mafia en la zona Centro y alrededores. ¡Qué coincidencia!
Claramente, la Jefa de Gobierno ve con buenos ojos esta movida, resaltando la importancia de tener control sobre quiénes y cuántas son las personas que ejercen este «oficio». Según ella, con estas licencias podrán identificarlas, localizarlas y… ¿qué más? Ah, sí, ¡darles «seguridad» a ellas y a los clientes!
Pues resulta que la administración de Brugada Molina está más entusiasmada que un niño con su juguete nuevo. Pero lo que no dice es que estas licencias solo serán un papel, ya que no otorgan ningún derecho más allá de una supuesta «identidad». Porque, claro, la seguridad social para estas trabajadoras no es un tema importante, ¡qué más da!
Mientras tanto, en el Mundial ven más negocio que en una taquería de Tijuana. Las trabajadoras sexuales Cristal y Jessica esperan ansiosas sus registros, ¡porque con esos papeles se vuelven un imán para los turistas! Aunque Inés González Nicolás, la de la Secretaría del Trabajo, dice que dar licencias sin un cambio legal sería pasarse de listos. ¡Qué conveniente!
Para rematar, la presidenta de la Brigada Callejera, Elvira Madrid Romero, asegura que en 2020 se perdieron 2,500 solicitudes de licencias. ¿Desaparecidas? ¡Vaya, qué extraño! Pero bueno, para qué preocuparse, total, estamos hablando de trabajadoras sexuales. Quién las entiende, ¿verdad?
Mientras tanto, las vías públicas en CDMX son el escenario de una novela policiaca: detienen a Thalía «La Madrota», la «distinguida» líder de un grupo que se dedica a extorsionar a trabajadoras sexuales trans. Según las autoridades, durante cinco años han estado amedrentando y exigiendo dinero a estas mujeres. ¡Pero claro, se hace justicia cuando conviene, ¿verdad?
En fin, parece que en CDMX lo único claro es que las trabajadoras sexuales están más solas que Lázaro, y las autoridades, pues haciendo todo lo posible para controlarlas, aunque sea solo para fines dudosos. ¡Viva la transparencia y la justicia en la ciudad!
