Por: Diego Aguilar
La economía mexicana se va a la baja, ¡sorpresa, sorpresa! Banxico, ese ente mágico de las finanzas, ha tenido la brillante idea de recortar las estimaciones del Producto Interno Bruto (PIB) a un raquítico 0.3% para el cierre de 2025. ¡Qué éxito! ¿No? Esto representa una dolorosa disminución de 0.3 puntos porcentuales desde la última vez que intentaron adivinar el futuro económico del país, cuando aventuraron un espectacular crecimiento del 0.6%.
Victoria Rodríguez Ceja, la iluminada gobernadora del Banco de México, hizo el grandioso anuncio durante una conferencia de prensa, dejando claro que la debacle económica es peor de lo esperado. ¡Vaya, qué sorpresa! ¿Será que nadie veía venir esta catástrofe económica? Oh, claro que sí, pero ¡silencio que la batería del teclado ya murió ante tanta incompetencia!
Y para que no nos muramos de aburrimiento, Banxico nos deleita con más predicciones funestas: si la incertidumbre generada por las políticas comerciales de Estados Unidos persiste, ¡sorpresa!, ¡el crecimiento económico de México podría verse afectado! ¡No me digas! ¡Qué descubrimiento!
Pero no todo es tragedia, porque a pesar del desastre anunciado, Banxico nos promete una moderada aceleración en la economía. ¡Qué alivio! ¿Cómo íbamos a sobrevivir sin esa moderada aceleración? Sin cambios, eso sí, en la previsión de un 1.1% de crecimiento para 2026. ¡Estamos salvados, sí señor!
Y como si fuera un espectáculo de terror, Banxico anticipa unos riesgos de película taquillera: la intensificación de la incertidumbre, un posible bajo crecimiento en Estados Unidos y el colapso financiero internacional. ¡No falta el drama en esta telenovela del PIB!
Pero la diversión no para ahí, amigos, ¡la inflación! Esa linda amiga de nuestra economía cerrará en un módico 3.5%, algo menos de lo registrado en trimestres pasados. ¡Qué alivio, el bolsillo no sufrirá tanto! ¿A quién queremos engañar?
En resumen, ¡Menos crecimiento, más incertidumbre y un futuro económico cada vez más sombrío para México! Bravo por los genios que hacen estas estimaciones, ¡qué ojo clínico! Solo nos falta sentarnos a ver cómo se destruye el país mientras aplaudimos a los expertos en finanzas. ¿Alguien más quiere un cóctel de fracaso económico? ¡Qué viva México, señores! ¡Qué viva!
