A 10 años de su apertura, el CBX sigue operando como la joya de la corona en la conexión aérea y fronteriza, asegurando que los inversionistas mexicanos dan la cara por el desarrollo regional al norte del país. ¿Suena bien, verdad? Pero espérate, hay más.
Con una inversión inicial de 130 millones de dólares, el CBX se enorgullece de haber gastado unos 200 millones en una década. ¿Y qué tal que han atendido a 29.5 millones de usuarios? ¡Qué bonito! Por si no lo sabías, el aeropuerto de Tijuana pasó de mover 4.8 millones de pasajeros al año a la nada despreciable cifra de 13 millones. Como todo en México, de una riqueza desmedida, señores.
Y por si tenías alguna duda, el CBX está en la frontera más apetitosa, con el 50% de los mexicanos entrando a California por ahí, y el 38% de los californianos cruzando a México. Todo muy equitativo y diverso, ¿verdad?
Pero vamos, no todo va a ser color de rosa. Resulta que las expectativas del CBX se han superado en un 20-25%. ¡Sí, cómo lo oyes! Están casi dos años adelantados respecto a su estimación de usuarios. ¿Parece un sueño, verdad? Y si pensabas que era imposible, pues claro que sí, con un montón de voluntad se hacen maravillas. ¡Ah! Y ni hablar de la derrama económica anual de mil 500 millones de dólares. Pura maravilla.
Así que, ya sabes, mientras unos pocos se llenan los bolsillos, el resto nos conformamos con las migajas. Pero no importa, sigamos celebrando la maravilla del desarrollo regional, aunque para algunos de nosotros parezca más bien un vómito de corrupción e inequidad. ¡Qué vivan los negocios en México!
