¡Las empresas en México están acelerando su «transición climática» para atraer inversión! ¡Qué magnífico! ¡Cómo nos emociona ver cómo se preocupan por el planeta! ¡Claro, solo cuando les conviene económicamente! Según HSBC, el 81% de las empresas en México se subirá al tren ecológico en los próximos tres años. ¿Por convicción o por las lindas ganancias que puedan obtener?
Por lo visto, incumplir compromisos ecológicos puede significar ¡desinversión! ¡Qué problemón para esas empresas! Al parecer, ser eco-friendly es tan prioritario como tener buen desempeño financiero. ¿Quién lo diría, verdad?
Pero eso no es todo, un 71% piensa que ya es eco-friendly, mientras que un 56% ha mejorado su eficiencia energética. ¡Qué magnífico! ¡Aplausos para ellos! ¡Maravilloso! Aunque el 36% se queje de los costos (¿a quién no le afectan?) y el 29% llore por falta de financiamiento. ¡Pobre de ellos!
Ah, pero no se preocupen, que el 39% siente presión de accionistas y clientes si no cumplen con sus propósitos «verdes». ¡Vaya pesadilla! ¡Qué drama de las empresas!
Y ahora para los próximos tres años, algunas planean ¡priorizar las energías renovables! ¡Urge un premio nobel para esas empresas visionarias! Y otros pretenden dedicar más del 10% de sus inversiones a esto. ¡Qué increíble! ¡Qué ejemplo tan grandioso para la humanidad!
Pero no podemos olvidar a los inversionistas institucionales, esos héroes de las finanzas que creen que un plan «verde» es igual de importante que el rendimiento financiero. ¡Qué nobleza! ¡Vaya corazones de oro los de ellos!
¡Ahí viene HSBC y su «BSAT» para rescatar a las empresas en apuros, para salvar al planeta! ¡Qué generosidad! ¡Gratuito! ¡Qué hermoso! ¡Benditos sean!
Y finalmente, la guinda del pastel: HSBC se asocia con CFP Green Buildings para brindar el tan anhelado diagnóstico ecológico a las empresas. ¡Aplausos para HSBC, ese salvador del planeta y las empresas en apuros!
¿En serio nos creen tan ingenuos para morder el anzuelo de estas estrategias «ecológicas» para atraer inversión? ¡Pues claro! ¡Vámonos todos al jardín botánico a festejar este logro ambiental de las empresas, mientras nos forramos los bolsillos! ¡Pura moralidad empresarial, señores! ¡Qué espectáculo! ¡Viva México y sus empresas preocupadas por la ecología, solo cuando les conviene!
