La Comisión Federal de Electricidad (CFE) se pavonea presumiendo su aumento en la capacidad de generación eléctrica en México. Parece que les gusta hacer alarde de sus proyectos «eficientes y confiables» que, según ellos, priorizan el uso de gas natural como combustible de transición. ¿Qué bonito suena, no?
¡Pero espera! No todo es gas natural en la vida, también les gusta alardear sobre proyectos de energía renovable como la Central Fotovoltaica (CFV) Puerto Peñasco. ¿Qué tal los números? Pretenden alcanzar 10,402 MW al sistema nacional para 2030, liderando la transición energética con todo y plantita fotovoltaica.
Hablemos de la CFV Puerto Peñasco, que se jactan de que será la más grande de América. Qué orgullo, ¿no? Dos de sus fases ya están en funcionamiento, pero no cantemos victoria todavía, que aún nos falta la tercera y la cuarta fase. ¡A cruzar los dedos!
Ah, pero eso no es todo. En 2025, pusieron en marcha tres Centrales de Ciclo Combinado (CCC), sumando 1,675.83 MW al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Las cifras suenan grandiosas, ¿verdad? Pero la pregunta del millón es: ¿a quién realmente benefician estos proyectos?
Sigamos sumando, que hay más. Están en marcha 8,726.49 MW adicionales que se espera culminen dentro del marco del «Plan de Expansión 2025 – 2030» del SEN. ¡Vengan esas cifras para inflar el pecho!
Pero la fiesta no para, señores. Añadan a la lista cinco proyectos en etapa de pruebas operativas para el 2026, sumando 3,742.5 MW más. La pregunta es: ¿tendremos energía para rato o todo esto es solo humo para hacernos creer que la CFE es la reina del baile energético?
Y para seguir alimentando la salsa, cuatro proyectos más están en desarrollo constructivo, añadiendo 2,227.9 MW al SEN. ¡Qué emoción, más números para presumir en las juntas de directivos!
Pero tranquilo, que aún hay más. Siete proyectos están en etapa de especificaciones técnicas y concurso, para sumar otros 2,756.09 MW al SEN. ¿No es maravilloso todo este progreso? O al menos eso quieren que creamos.
La CFE nos vende la historia de que están impulsando la transición a una generación eléctrica más limpia. Pero, ¿es realmente todo tan limpio como lo pintan? ¿Quiénes se benefician realmente de estos megaproyectos? ¿O solo estamos ante una cortina de humo para desviar la atención de otros asuntos turbios?
En fin, mientras tanto, la CFE sigue avanzando hacia su meta establecida y lo celebra como si fuese el héroe de la película. Mientras tanto, nosotros seguimos pagando la factura eléctrica. ¡Bravo, CFE, bravo! Pero no se les olvide que los ciudadanos estamos atentos, con los ojos bien abiertos, y no nos dejamos engañar tan fácilmente.
