¡El Buen Fin no salva a nadie y el consumo privado se va al suelo!
Resulta que en noviembre de 2025, cuando todos estábamos al acecho de ofertas y gangas en El Buen Fin, el gasto de los hogares mexicanos se desplomó un 0.5% en comparación con octubre. ¡Bienvenidos al show de la decadencia económica! Pero no se preocupen, que aunque se estrelló en ese mes, todavía se mantiene al alza anualmente. ¡Qué consuelo, señores!
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) tiró la piedra y escondió la mano al revelar que los terrícolas nacionales decidieron rascarle la panza al león con un miserable crecimiento del 0.1% en la compra de bienes y servicios hechos en casa. Y no nos olvidemos de los servicios, ¡ahí también hubo un ascenso del 0.1%! ¿Dónde quedaron los despilfarros en comida chatarra y los deberes metidos en caso por los niños?
Pero lo que más nos dolió fue el golpe de realidad que le dieron a los bienes importados, ¡un bajón del 2.9%! Parece que esos lujitos extranjeros no estaban tan en boga como pensábamos. En fin, así es la vida.
La joya de la corona fue la comparación con noviembre de 2024, donde vimos un espejismo de crecimiento del 2.8%. ¿Adivinen quién fue la estrella del show? ¡Sí, los bienes importados! ¡Bravo, bravo!
¿Pero saben qué? Entre enero y noviembre del mismo año, el consumo privado se sacudió con un crecimiento del 0.6%. Hagan cuentas, el confeti se queda corto. Y los bienes y servicios importados se llevaron la medalla con ese 1.2% de aumento. ¡Viva el libre comercio!
Gerónimo Ugarte, ese economista en jefe que le da color a nuestras páginas grises, soltó la perla: «El consumo es fuerte gracias a los bienes importados y al crecimiento del sector servicios. Ah, y también al mágico aumento del salario y el tipo de cambio. ¡Un aplauso para el show!»
Así que ya saben, señoras y señores, mientras ustedes llenan el carrito con más dudas que ofertas, el consumo privado se tambalea entre promesas y realidades. ¡No se lo pueden perder!
