¡LA FIESTA DE LA CORRUPCIÓN NO SE DETIENE!
Ni la pandemia ni la administración de López Obrador han logrado frenar el festín de endeudamiento en México. Según datos de la SHCP y Conapo, la deuda per cápita aumentó un 45% en los últimos cinco años. ¡Aplausos!
Cada mexicano se carga en la espalda la módica cantidad de 139,851 pesitos para tapar los hoyos financieros del país. ¡Qué ganga! Y todo esto, mientras la población se sigue multiplicando. ¡Imagen cómo sería con menos gente!
¡Pero agárrense! Porque en 2019, el añito donde AMLO comenzó su magia, la deuda ya estaba de fiesta, ¡aumentando solo un 3%! ¡Wow, qué eficiencia! Pero es que la verdadera pachanga fue en el último año, ¡con un 17.2% de crecimiento! ¡A tope!
Todo esto desemboca en una deuda récord de 17.4 billones de pesos, que representa más de la mitad de lo que generó la economía mexicana. ¡Qué orgullo! Y todo justificado por la crisis y la devaluación, ¿qué más se les podía ocurrir?
Pero la cereza en el pastel es el remate. México Evalúa señala que no solo se disparó la deuda, sino que se gastó mal. Sí, mal, en cosas que no dejan frutos. Ahora, la nueva administración se verá en la chamba de pagar los platos rotos. ¡Una maravilla!
Así que mientras suba la deuda, ¡bajará el gasto! Un círculo virtuoso de inoperancia y malas decisiones que nos acompañará por un buen rato. ¡Bravo! ¡Viva México!
