En su primer informe de gobierno, el gobernador de Jalisco, el ilustrísimo y audaz Pablo Lemus, admitió con relativa valentía que la principal «tragedia que vive Jalisco y México es la desaparición», como si acabara de descubrir el hilo negro en pleno 2025. Pero, ¡atención! No es que él sea la reencarnación de Sherlock Holmes, no, no, no. Es que desde el inicio de su administración, implementó acciones de esas que llaman «concretas y pioneras» (dice él, no nosotros) para solucionar el problema.
Aclaró que hay por ahí unos carnales que quieren esconder y guardar en el ostracismo el tema de los desaparecidos, pero para él, que se cree más honesto que la corrupción misma, lo elemental es visibilizar este asunto que apesta por todo el estado.
«Si uno reconoce un problema es el primer paso para solventarlo» soltó el mesiánico Lemus, como si hubiese descubierto América (¡bravo, genio!), y hasta agradeció a los colectivos y víctimas de desaparecidos por su «trabajo comprometido». Qué majestuoso detalle, Pablo, darles las gracias y luego seguir con la rutina.
Este pionero de la decencia y la transparencia, en su monumental gesta por salvar al mundo, creó la Secretaría de Inteligencia y Búsqueda y se auto premió con una cantidad histórica de dinero para «atender» el asunto de la desaparición, incluso, para que se deleiten, propuso un incremento del 172 por ciento en el presupuesto de búsqueda de personas. Sí, aplausos, por favor.
Y sorpresa, sorpresa, resulta que este iluminado no sabía ni para dónde agarrar al inicio, así que decidió establecer unas «mesas de trabajo» con los que realmente saben del tema para que le dijeran qué hacer. Wow, qué modestia, qué humildad, estamos estupefactos.
En resumen, el problema de la desaparición no está ni cerca de resolverse, pero al menos para el gobernador, dar los primeros pasos y hacerse notar por «trabajar de forma distinta» es más que suficiente. Qué orgullo.
Y no podemos olvidar el agradecimiento al Congreso de Jalisco por declarar a los colectivos de búsqueda como los «nuevos reyes del cotarro», así podrán recibir mejor atención y, quién sabe, quizás mejores resultados. ¡Qué grandioso y noble gesto, aplausos de nuevo, por favor!
Con vocación de salvador del país, este Brillante Lemus nos demostró su valentía al admitir que algo anda mal y que está «trabajando» (o al menos eso cree él) para resolverlo. Un héroe sin capa, un genio de la solución, un campeón de la transparencia y la ética pública.
Qué digo yo, después de este memorable discurso, ¿habrá solucionado algo o solo ha pasado el rato repartiendo palmaditas en la espalda de los que realmente trabajan? No lo sabemos, pero al menos ahora todos sabemos que hay un pionero en Jalisco mirando fijamente el problema de las desapariciones. ¡Bravo, Lemus, bravo!
