**Diputada Laura Álvarez cumple un año de promesas vacías para la familia y niñez de CDMX**
Laura Álvarez Soto, la diputada por el PAN que asegura trabajar de cerca con las familias de la alcaldía Miguel Hidalgo, presentó su Primer Informe de Actividades Legislativas, lleno de discursos huecos y palmaditas en la espalda.
Acompañada por su «séquito» panista, como la presidenta del PAN en la CDMX, Luisa Gutiérrez; el coordinador del grupo parlamentario del PAN, Andrés Atayde; y el alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, entre otros lambiscones, Álvarez resaltó su «compromiso» con los niños y las familias, ¿o era con sus propios intereses?
En su discurso, Laura Álvarez habló sobre las nobles causas que la motivan, como el «relanzamiento» del PAN, ese partido tan comprometido con la Patria, la Familia y la Libertad… ¿pero de quién hablan si han estado envueltos en corrupción desde hace años?
La diputada, con 26 años de experiencia, mencionó la importancia de la política sin corrupción ni compra de conciencias, ¿será que la ironía no entra en su diccionario? Desde el Congreso, ha exigido cosas tan revolucionarias como bacheo y vacunas… ¡wow!
Para llenar su primer año de promesas incumplidas, Laura recordó acciones como el apoyo a escuelas con riesgos estructurales y foros internacionales con embajadas… ¿y con eso solucionan los problemas reales de la ciudad?
Con su Módulo de Atención Ciudadana, renombrado a «Casa Soluciones MH», Álvarez se jacta de brindar servicios y actividades para el desarrollo personal, ¿qué onda, es una casa de beneficencia o una oficina legislativa?
Y para rematar, habló de su intensa labor en la Comisión de Atención al Desarrollo de la Niñez, donde presume de alianzas con organizaciones de la sociedad civil… ¿pero qué proyectos concretos ha logrado para beneficiar realmente a los niños y las familias necesitadas?
En resumen, un año de trabajo efusivo pero poco efectivo. ¿Seguirá la diputada Álvarez en su rol de prometer sin cumplir, de abrazar causas populares para luego olvidarlas? La ciudadanía merece mucho más que discursos vacíos y promesas incumplidas. ¡Despierta, CDMX!
