¡Asómate, pues! Javier López Casarín, el alcalde de Álvaro Obregón, ha venido con su carreta pidiendo más lana para la demarcación. Este compita, en honor a la transparencia y a la honestidad, solicitó un incremento del 11% en el presupuesto para el próximo año en su presentación ante la Comisión de Presupuesto del Congreso de la CDMX. ¡Qué apapacho!
Su propuesta contempla regalarle 4 mil 384 millones de pesos a la alcaldía, cuando este año nomás le dieron 3 mil 950 millones ¡¡Con razón quedan 921 melones bai-lones por gastar!! Tremendo banquete se va a dar el compadre.
Para hacer su show más emocionante, sacó a relucir la necesidad de pensamientos a largo plazo y de atender las desigualdades en su pedazo de territorio que, según él, es la tercera más habitada dentro de la chilanga. ¡Ajúa, qué barbaridad!
Pero eso no es todo, la cereza del pastel son los logros que presume haber alcanzado: ahí viene con un descenso del 32% en la delincuencia, triplicando las patrullas y poniéndose como la número uno en la evaluación de eficiencia policial. ¡Cómo no sentirlo, qué galán!
Ah, pero eso no es todo, divulgó sus grandezas en la recuperación de tierras y lugares públicos que estaban invadidos por los malosos. ¡Qué luchón! Hasta ganó la medalla de oro en eso.
Y bueno, para adornar más la piñata, peces gordos del Congreso le pidieron hablar sobre el Cluster Universitario de Alto Nivel y el lanzamiento de un microsatélite, y el López Casarín, todo pedante, les platicó de sus cuché proyectos para unir talento y tirar juguetitos al espacio. ¡Qué show, no se lo pueden perder!
Pero claro, no podía faltar la cereza del pastel: el microsatélite MXÁO-1, que lanzarán pronto, el cual será la joyita de la triple hélice donde todos trabajan juntitos: universidades, gobierno e industria, para hacer cositas chidas. ¡Qué tierno!
En fin, si quieren más de este desfile carnavalero, únanse a su canal de WhatsApp y reciban la dosis diaria de humo y espejitos. Recuerden, información mata ignorancia. ¡Vámonos de fiesta con López Casarín! ¡Que viva Álvaro Obregón, caray!
