La cacareada Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se tomó la molestia de visitar el albergue donde están los perros rescatados, ¿lo haría si no fuera tema de «protagonismo» político? La verdad es que los 183 caninos son la alfombra roja para quedar bien con las asociaciones animalistas.
Según la señora Brugada, el objetivo no es criminalizar, claro que no, si en la CDMX la corrupción es lo de menos. ¡No, por favor! ¿Fortalecer las condiciones institucionales? ¿Qué es eso? Un rollo para decir «me quiero ver bien con los de pelitos».
La mandamás aceptó el papel vital de los albergues, ¿por qué no enviar a los políticos a esas condiciones «fundamentales» que menciona? ¡Ah! Porque ellos son intocables, sólo quieren simular que les importan los desprotegidos de cuatro patas. ¿Vamos a creernos ese cuento?
«La protección de los seres vivos», dice Brugada. ¡Claro! Después de ignorar los reclamos de los animalistas y operar a base de intereses inmobiliarios. Y ahora, ¿vienen con la farsa de que se preocupan por el bienestar de los animales? ¡No nos hagan reír!
