CDMX se sacó un as bajo la manga para las mujeres en el transporte público. Sí, la jefa de gobierno, Clara Brugada, lanzó una estrategia integral con un nombre que suena más a frase de chavorrucos en antro que a medida gubernamental: ‘Si te tocan, nos toca’. ¿En serio? Parece que andan mezclando la seriedad de erradicar la violencia con la jerga del barrio.
En un país donde parece que violencia es sinónimo de transporte público, la medida suena a esfuerzo desesperado por hacernos creer que les importamos. Pero en el fondo, ¿qué tanto harán para que no sigamos siendo vulnerables en ese infierno rodante? ¿Qué garantías hay de que el pan de cada día no sea humillación y miedo para las mujeres?
La Brugada asegura que no es normal que las mujeres suban a esos ataúdes con ruedas temiendo ser acosadas o abusadas. No, claro, para nada es normal. Por eso, después de tanto tiempo gobernando, ahora se les ocurre tomar cartas en el asunto. Reducción del 87 al 75 por ciento en mujeres violentadas suena a éxito, pero sigue siendo vergonzoso.
En la conferencia chocante, destacó que las mujeres son las que más usan el transporte. ¡Qué revelación! Tremendo dato. Ahora que ya los tienen contando hasta diez, les dicen a los concesionarios que le echen ganas en los compromisos. ¿Será que antes nadie les había pedido un chorro de respeto y seguridad a bordo?
Hablan de una cultura sin violencia, pero en una ciudad tan acostumbrada a la injusticia, suena a chiste de mal gusto. ¿Será que ahora sí habrá consecuencias para los manoseadores y acosadores? Botones de pánico, cámaras, GPS… ¿todo eso para qué? ¿Para que sigan pasando las cosas y solo quede registro en videos desgarradores que nadie ve?
Entre tanta promesa, ¿estarán las palabras sinceras o será solo disfraz para que votemos por ellos de nuevo? Capacitación en género, módulos de atención, más mujeres conductoras, luz en los CETRAM… Todas medidas que suenan a pan para hoy, hambre para mañana. Ojalá que esta vez no nos vendan una ilusión más.
