Ante sismos capacitan a 14 mil trabajadores
La flamante Jefa de Gobierno, Clara Brugada, nos vino a vender el cuento de que, ¡oh sorpresa!, se está capacitando a 14 mil personas del sector hotelero y restaurantero para enfrentar sismos y emergencias. ¡Qué innovación! ¡Qué novedad! ¿Cómo no se le había ocurrido antes a nadie más que solo a ella?
La reina del discurso añadió, en una conferencia dada después del Primer Simulacro Metropolitano (¡qué original!), que la Secretaría de Gestión Integral de Riesgo y Protección Civil hizo su trabajo y hasta tuvo reuniones con la FIFA para la parafernalia del Mundial. Sí, seguro eso es lo que más nos preocupa a todos en este momento tan… sismológico.
Para incrementar aún más la expectación y el entusiasmo, la férrea líder mencionó que hay diseño de publicaciones para extranjeros que visiten la CDMX, para que sepan qué hacer en caso de una desgracia natural. Por supuesto, no se olvidó de recordarnos que el gran estadio antes Azteca, ahora Banorte, será la cuna del partido entre México y Sudáfrica el próximo 11 de junio. Como si no nos lo supiéramos con años de anticipación.
¿Es un chiste, verdad? Pero eso no es todo, porque la cereza del pastel fue cuando calificó el simulacro de éxito total… ¡claro, como si fuese la primera vez que se realizara uno! Y ¡pum!, en la nota nos lanzan que el 98% de los altavoces sonaron en el gran show. ¡Bravo! ¿Lanzamos fuegos artificiales también o mejor guardamos un poco para Navidad?
Agárrense, porque la bola de titiriteros públicos movilizó 16 mil policías, helicópteros y hasta cuadrantes para lucirse en el espectáculo. ¡Pero qué inteligentes somos! Complácete leyendo sobre las demostraciones de rescate y salvamento, que de seguro te llenarán de orgullo por nuestros valientes servidores públicos.
En fin, todo esto para que te den un nuevo pretexto para admirar la “eficiencia” y “preparación” de nuestras autoridades, mientras se gastan los recursos en lo que mejor saben hacer: aparentar estar velando por nuestra seguridad. Y mientras tanto, el ciudadano común y corriente sigue sobreviviendo ante la improvisación y el descaro. ¡Aplausos, por favor!
