Canadá aseguró que cumple el T-MEC para no meterse en problemas, pero básicamente, le temblaron las piernas ante las amenazas del matón de la cuadra, Estados Unidos. Mark Carney, el primer ministro, desde Ottawa salió a decir que ni loco se mete a negociar un tratado comercial con China después de que Trump soltara la perrada de los aranceles.
Este show de valentía llega después de que Trump amenazara con cobrarle al país del maple aranceles del 100% si le pone el ojo a China para hacer negocios. Una jugada brillante para no meterse en líos, ¿no creen?
«Pero lo que Canadá ha hecho con China es rectificar algunas cuestiones que se habían desarrollado en los últimos dos años», dijo Carney, tratando de sonar serio y convincente mientras bailaba al ritmo de las amenazas de la superpotencia.
Carney, en su viaje de relaciones públicas, reconoció que Canadá está «volviendo al futuro» en áreas como los vehículos eléctricos, la agricultura y los productos pesqueros, claro, bajo una capa extra de protección para evitar problemas. Qué valientes, ¿verdad?
Pero la cosa no para ahí, porque el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que si ven a Canadá haciendo tratos raros con China, les clavan unos aranceles del 100%. Esa es la hermandad norteamericana en acción.
¿Y qué dice China en todo esto? Bueno, la embajada en Canadá soltó un comunicado bien diplomático ofreciendo colaborar y avanzar en la asociación estratégica China-Canadá. Seguro que están con los dedos cruzados detrás de la espalda.
Así que, en resumen, Canadá se hace el valiente para no tener problemas con el abusón del barrio, mientras China y Estados Unidos juegan al gato y al ratón frente a sus narices. Ahí lo tienen, la geopolítica en acción, queridos lectores.¡Qué bonita es la política, sin filtros!
