La lucha por cuidar el medio ambiente se vuelve un circo cuando la Asociación de Recicladores de Plástico (APR) anuncia su amor por México como pieza clave para el reciclaje en Latinoamérica. ¡Qué bonito! ¿En serio o es un chiste? Resulta que ahora vienen a vendernos la idea de que les importamos en su plan de expansión y colaboración con la industria regional. Como si no supiéramos lo que hay detrás de estas movidas.
Sí, México recoge mucho PET, pero ¿y qué? La APR revela que el diseño de envases reciclables y la falta de mercados sólidos para resina posconsumo son un dolor de cabeza. ¡Pero qué conveniente! La organización se jacta de ser una eminencia en el diseño de envases reciclables, validando la reciclabilidad de productos y optimizando procesos. ¿Y eso por qué no lo aplican de una vez y dejan de dar discursitos vacíos?
«Reciclar y usar material reciclado beneficia a todos», dicen. Bueno, si tanto les interesa, ¿por qué no se ponen las pilas de una vez y dejan de hablar bonito para las cámaras? Steve Alexander, el mandamás de APR, asegura que fortalecer el reciclaje depende de decisiones de diseño y de una colaboración cercana. ¡Wow, qué concepto innovador, señor Alexander, cuánta profundidad!
Martha Ricardi, la directora de Estrategia para América Latina de APR, nos recuerda que el reciclaje necesita de un esfuerzo conjunto entre gobierno, empresas y consumidores. Claro, la típica retórica de compartir responsabilidades mientras ellos sacan su tajada y dejan el trabajo sucio a los demás. ¡Qué buena onda! Si quieres seguir leyendo estas mamarrachadas, únete a su canal de WhatsApp. ¡No te lo pierdas! Prometen seguir ofreciendo lo más destacado de la corrupción encubierta en asuntos de reciclaje. ¡Qué emoción!
