México, ese país ventajoso por estar ligado a la economía «más fuerte del planeta», según el director general de Banco Azteca, Tonatiuh Rodríguez. ¡Vaya, aquí somos mexicanos de pura cepa!, grita con emoción el directivo, quien asegura que las decisiones se toman aquí, las vivimos aquí y apuestan todo al terruño porque confían ciegamente en él. ¡Qué fe, padre!
Este banco, que se jacta de incluir a 23 millones de clientes en su esfera financiera, alardea de su banca digital mejor calificada. Sí, señores, aquí en México solo se respira confianza y prosperidad, aunque no haya agua. Y claro, en un entorno donde no hay desconfianza, las cosas florecen como por arte de magia, como esos 5 mil millones de pesos que quieren destinar para el mercado de valores. ¡Aplausos, por favor!
Pero claro, falta que el Gobierno haga la chamba de brindar seguridad física y jurídica, porque los inversionistas necesitan garantías para arriesgar su lana. Eso sí, en una mezcla de excusas, Tonatiuh Rodríguez suelta brebajes sobre el bajo crecimiento por incertidumbres externas e internas, mientras espera a ver qué pedo con la reforma electoral. ¡Vaya, vaya!
Y cómo no, hay que aplaudir a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por sus cambios revolucionarios y su Plan México, que huele a flores y energía. ¡Ahí sí se ve cómo crece el país! Y ni se diga del T-MEC, ese tratado comercial que da para rascarle la panza al gato. ¡Qué dicha!
Por último, Banco Azteca se ufana de llegar a la 89 Convención Bancaria con un 2025 «histórico», con ganancias récord, clientes a montones y créditos por doquier. ¿Y qué tal esas sucursales abiertas los siete días de la semana? ¡Eso sí es accesibilidad!, grita el directivo con alegría desbordante. ¡Qué lindo, México!
