La SEP, ese ente tan eficaz y diligente, ha logrado reabrir las escuelas en cinco estados tras la ‘devastadora’ lluvia. ¡Aplausos! Para que veas, 182 mil niños vuelven a clases en 2 mil planteles, aunque 26 mil pobres diablos todavía están atascados en clases virtuales por daños en los edificios. ¿Tampoco hay presupuesto para una mano de pintura en estas aulas?
Haz de cuenta que los ángeles caídos del cielo lideran la operación de reestructuración, con más de 52 mil almas haciendo el trabajo pesado. ¡Casi nada! Y como cereza en el pastel, aseguran que tienen más de 3 mil 200 millones en seguros para las reparaciones y 10 mil millones para repartir a los afectados. Seguro todo va a parar a quien realmente lo necesita, ¿verdad?
Dicen que esta «estrategia integral» es maravillosa, pero se les olvida mencionar las 80 almas que se fueron al otro barrio y las 18 que todavía andan desaparecidas. ¡Capítulo aparte, verdad! Y ni hablar de las 70 mil casas hechas papilla y las vidas destruidas. Pero eh, ¡la SEP aprobó las vacaciones de invierno! ¡Bravo! ¡No hay mal que por bien no venga! ¡Viva el sistema educativo!
