Home Finanzas¡ANPEC revela impacto brutal de la precarización laboral y la inflación alimentaria en el consumo familiar!

¡ANPEC revela impacto brutal de la precarización laboral y la inflación alimentaria en el consumo familiar!

by Sin Filtro
Decenas de personas asisten a los mercados a comprar sus productos de canasta básica

La crisis económica en México sigue causando estragos en los bolsillos de los ciudadanos promedio, así lo reveló la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) al destacar el aumento desmedido en los precios del tomate, limón y papa debido a la inflación y la falta de condiciones laborales adecuadas.

El presidente de Anpec, Cuauhtémoc Rivera, no se anduvo con rodeos al señalar que la inflación alimentaria está dejando a las familias con el pantalón abajo, ya que esos productos básicos de repente se volvieron un lujo para muchos. La inflación alimentaria apenas da tregua, menos cuando el pueblo está contando las monedas para sobrevivir.

Pero no todo se trata de aguantar hambre, sino que la informalidad laboral ha pegado fuerte, alcanzando un aumento del 54.9% en enero de 2026. Más de 33.1 millones de mexicanos se parten el lomo sin prestaciones, mientras que únicamente 27.2 millones gozan de algún beneficio laboral. ¿La consecuencia? Más de medio millón de empleos informales y la pérdida de más de 700 mil empleos formales en solo dos meses.

Y a todo esto, hay que sumarle la pinche caída en el envío de remesas, justo cuando 5 millones de hogares dependen de ese dinero para poder comer. Pero como si no bastara, la aplicación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas saborizadas y los cigarros solo ha empeorado la situación, aumentando la presión sobre el consumo popular.

En resumen, la situación económica en México está más atascada que partido de futbol en lluvia. La inflación y los precios de los alimentos suben sin piedad, dejando a la mayoría de las familias mexicanas en una situación de hambre y precariedad nunca antes vista. Y mientras tanto, los políticos siguen con sus chanchullos y su vida de lujos, como si no les importara un carajo lo que sufre el pueblo.

¿Hasta cuándo permitiremos que nos quiten hasta el pan de la boca? El poder adquisitivo se desploma, mientras ellos, con sus privilegios intactos, nos observan desde su torre de marfil. Algún día la gente despertará y pondrá fin a esta farsa… o al menos así lo esperamos. ¡Pueblo sin pan, condenado a la miseria! ¡Viva México!

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