En pleno rollo del nuevo Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México, esa vara que supuestamente traza el camino de la capital para las próximas dos décadas, y con el Mundial de Futbol 2026 asomándose, sígueme la corriente Todos Somos Anfitriones (TSA), abanderando al Frente Unidos por la Hospitalidad. ¡Qué nombres tan chulos, oye! La cosa es que estos vivales soltaron una lista de ideas para ordenar y profesionalizar el chiringuito de las rentas a corto plazo, que serán cruciales para cubrir la creciente demanda de hospedaje en los próximos meses.
En plena consulta pública del Plan General de Desarrollo, donde todos se hacen los interesantes, TSA se aventó con un tomo de 43 páginas para dar sus recomendaciones y enderezar la estrellita de las Estancias Turísticas Eventuales (ETEs), esa onda de hospitalidad comunitaria que hoy en día se une a la jalada de los hoteles tradicionales en la capital. ¡Ah, qué bonito es todo!
Oigan, se la ponen de miedo. Resulta que la CDMX cuenta con más de 51 mil cuartos de hotel registrados y arriba de 26 mil estancias turísticas chalaneras activas. Tómatelas, ¡qué bonche! Pero lo bueno viene con la propuesta de crear un Sistema de Certificación de la Anfitrionía Profesional, para convertir a este circo en algo más decente. ¿No se supone que ese desmadre ya existe?
El cuate Ángel Torres, fundador de TSA, soltó la bilis diciendo que los tiempos avanzan y el mercado sigue hecho un completo relajo. Están como el Delegado, con reglas a medio hacer y lagunas al por mayor. ¡Ah, caray! El man sigue: hay que nivelar el pedo entre los hoteles y las plataformas, sin frenar la rumba que genera empleo y lana en los vecindarios. ¡Qué noble causa!
Pero bueno, la cosa se pone buena, porque propusieron también armonizar los impuestos que se aventan los picudos del alquiler por plataformas y los hoteles, además de chingarse directo el Impuesto Sobre Hospedaje, ese engendro que representa el cinco por ciento por reserva. Todo para lograr una sacudida de lana más eficiente, transparente y equitativa. ¡Qué bonito, cochinada!
Por si fuera poco, Todos Somos Anfitriones tira otro pe-dazo de idea de activar el Registro Único de Hospitalidad (RUH), un listado con todo y su información sobre anfitriones, chanteques, modalidades de chamba, localización territorial, condiciones de cumplimiento y el estatus de los certificados. Para que, como dicen en mi barrio, se pongan buzos y se eviten las movidas chuecas, como cuando usurpan bienes. ¡Unas joyitas estos emprendedores!
Según el Torres, sin certificar y con información en off, no hay orden en el mercado, no se protege a las tribus y no se da seguridad jurídica a las perlas que sacan lana de esta movida. ¡Todo en nombre del bienestar social, claro está!
Pero es que esta joda no solo beneficia al hospedaje, también tiene un efecto guapachoso en la economía cuadralesca. Por cada peso que se echa un visitante en el hospedaje, se generan hasta cuatro pesos extra en la peda local, especialmente en comida, transporte, disfrute y comercio. Ojo, que nueve de cada diez anfitriones, además, le echan el guante a los jales de la esquina, ampliando las chambas en colonias y barrios. La ordenanza de este plan es clara: echarle ganas al orden. ¡Viva el desorden entonces!
Ah, y al margen, les aviso que las ideas de Todos Somos Anfitriones se suman a las aportaciones de la bandita ciudadana al tumbillo del Plan General de Desarrollo 2025-2045 de la Ciudad de México, ese papelucho que se dice va a guiar las políticas, programas y proyectos del gobierno por las próximas dos décadas. ¡Ojalá no se les vaya la onda cuando llegue el 2050, güeyes! La consulta pública de este plano se va a patear el 28 de febrero, y ahí se rajarán profesionales de todo calibre, incluyendo a quienes hacen la farándula de proporcionar servicios de hospitalidad comunitaria, para poner sus granitos de arena en las prioridades y estrategias que decidirán el futuro urbano-social de la capital. ¡Qué emoción!
Por si se quieren subir al barco, los invito a unirse a nuestro canal de WhatsApp. En La Razón, mandamos a sus celulares lo más trascendental de México y el mundo. Recuerden, como en las pelis mexicanas de ficheras, ¡La Razón siempre pone! ¿Andele, que esperan mascadas?
