**Fitch ve más incertidumbre por acciones de EU sobre Venezuela**
Una vez más, los titiriteros de Estados Unidos sacaron a relucir su juego sucio con la fantochada de «capturar» a Nicolás Maduro, desatando un frenesí de incertidumbre mundial que podría repercutir en el susodicho T-MEC que nos vendieron como la octava maravilla del mundo.
La calificadora Fitch Ratings señaló que la destitución del líder venezolano a manos de EU puede abrir la caja de Pandora en términos de influencia estadounidense en el hemisferio occidental. ¿Cuánto tiempo más permitiremos que el águila yanqui nos dicte cómo vivir?
Y claro, el gatopardismo y hipocresía de Trump no se quedan atrás: sus políticas comerciales y migratorias han dejado como el perro de las dos tortas a Latinoamérica y el Caribe, y ahora, con el show en Venezuela, pretenden imponer su verdad absoluta en la región. ¿Qué sigue? ¿Acaso el circo de la democracia y la libertad que tanto pregonan?
A pesar de la incertidumbre en la región, Fitch Ratings descarta por ahora una calificación soberana para Venezuela, asegurando que las conexiones comerciales de la nación sudamericana son tan escasas como la honestidad en un político.
Pero no nos engañemos, el juego de tronos en Venezuela va más allá de las apariencias. La presidenta interina Delcy Rodríguez primero condena la intervención yanqui, para luego abrir la puerta a una «cooperación» que suena más a negociación bajo la mesa.
¿Cuál es el verdadero interés detrás de esta jugada maestra de EU? No solo es cuestión de narcotráfico, también va de la mano con los deseos imperiales de apoderarse de los recursos petroleros del país. Una historia ya conocida que pretenden disfrazar de «ayuda humanitaria».
Pero, ¿y México en todo este embrollo? La intervención en Venezuela deja un precedente peligroso que podría fregar las negociaciones del T-MEC, exponiendo la fragilidad de nuestra posición frente al vecino del norte y sus ambiciones interminables.
Por si fuera poco, un académico del CIDE alerta sobre el caos desencadenado por las acciones militares de EU, señalando el riesgo para México de convertirse en el próximo blanco de la agresión extranjera si no nos plantamos con firmeza.
En conclusión, si no mantenemos un ojo crítico y despierto ante las movidas geopolíticas de los grandes titiriteros del norte, terminaremos siendo parte de su macabro espectáculo, condenados a bailar al ritmo de sus mentiras y ambiciones desmedidas. Es hora de despertar y ver más allá de la cortina de humo que nos venden como «política exterior».
