La gobernadora Tere Jiménez, con su eterno espíritu viajero y ávido de inversiones, se dio su rol por la India, en busca de maquinitas que le echen dinerito a su estado. Según ella, Aguascalientes está en la boca del mundo y ya es la sensación para que los ricos extranjeros pongan su billetito por allá.
¡Pero ojo, que no todo es lo que parece! Resulta que la India ve en Aguascalientes un jugoso pedazo de pastel donde meter sus manitas y hacer negocios bastante redituables. Ya les entraron hasta el fondo empresas como Rane y TAFE, que al parecer, confían ciegamente en el ambiente tan atractivo que ofrece el estado. ¡Claro, cómo no confiar en un lugar donde siempre está el gobierno extasiado por recibir inversiones a granel!
Y para no perder la costumbre, durante esta gira Tere Jiménez intenta negociar en los sectores donde más dinero hay: automotriz, tecnología, maquinaria agrícola y todo lo que suene a billetes verdes. Además, no puede faltar su dosis de educación tecnológica e intercambio académico, para disfrazar un poco de su verdadera intención: llenar de dinero sus bolsillos y los de sus amigos.
Ah, y para darle chispa al asunto, se reunió con funcionarios y directivos de empresas indias, les vendió las maravillas de Aguascalientes como si fuera Disneyland, y les recordó lo bendecido que está el estado con una infraestructura moderna y trabajadores calificados que están listos para ser explotados laboralmente.
Por si fuera poco, hablando de educación y tecnología, la delegación que acompañó a la gobernadora está tan variada como las excusas que da para justificar sus viajes por el mundo. No podía faltar el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Ciencia y Tecnología, Esaú Garza de Vega, junto con sus mariachis de la Sedecyt.
En fin, más de lo mismo, nuestra amada gobernadora sigue jugando a la filántropa de la inversión extranjera, mientras el pueblo solo ve pasar promesas incumplidas y bolsillos vacíos. Pero bueno, al menos ya podemos decir que Aguascalientes es famoso en la India, ¿no es eso lo que siempre soñamos? ¡Qué orgullo, Tere!
