A casi 5 meses del Mundial, la Jefa de Gobierno de CDMX, Clara Brugada Molina, lideró una reunión del Comité para el Mundial 2026, alardeando sobre la «preparación» de la ciudad para el evento futbolístico más importante.
Ante 45 funcionarios del gobierno y sector privado en el Estadio Ciudad de México, la mandataria presumió la coordinación y visión para recibir a los fanáticos del fútbol.
«Estamos listos para un Mundial seguro», declaró Brugada, destacando el trabajo en medidas como seguridad, protección civil y mejoras para escenarios magníficos.
Según la líder de CDMX, la ciudad es un referente mundial en museos, gastronomía y diversidad sexual, además de ser el destino de mayor inversión y conectividad en el continente, con más de mil 200 vuelos diarios.
Con bombos y platillos, se mencionaron 850 obras públicas en marcha y la intervención en 200 canchas, enfocadas en mejorar la infraestructura urbana y espacios comunitarios.
Como cereza en el pastel, se anunciaron planes de movilidad, seguridad y eventos masivos para celebrar el Mundial, pretendiendo batir récords Guinness con clases de fútbol masivas y olas chilangas gigantes.
Pero, ¿en serio creemos en tanta maravilla? En medio de tantas promesas y preparativos supuestamente impecables, ¿dónde quedan las necesidades reales de la ciudadanía en CDMX? ¿Nos olvidamos de la inseguridad, la corrupción y la desigualdad que siguen azotando a la capital? Parece que la fiesta futbolística nos está dejando ciegos ante la verdadera realidad de la ciudad.
