Evelyn Salgado Pineda, la mandamás en Guerrero, se dio una vueltecita turística por Acapulco y San Marcos luego del temblorcito de 6.5 grados en la escala de «ni se sintió». ¿Su conclusión? Todo sigue igualito, la playa ahí, la gente haciendo sus cosas y ella de paseo con su comitiva VIP. Qué tranquilito todo, ¿no?
Acompañada de sus secuaces locales y federales, la gobernadora se la pasó de maravilla conversando con hoteleros y echando el chisme en la zona Dorada. Seguro muy preocupada por el bienestar de los afectados, ¿o será que quería cotillear un rato con los de la alta sociedad?
Pero eso sí, la chamba es la chamba y a pesar del paseíto, Evelyn mencionó que el Consejo Estatal de Protección Civil está a todo vapor, principalmente para hacer llamaditas con los alcaldes y el gobierno federal. Qué tecnología, ¿no?
Hablando de seguridad, ¡no te preocupes! La Guardia Nacional está al tanto y cuidando la mera autopista para que tú, amigo automovilista, puedas seguir disfrutando tu roadtrip sin sobresaltos. ¿Quién necesita emociones en una carretera, verdad?
Liz Salgado Pineda nos dio el chisme de las ocupaciones en los hoteles: Acapulco full, Ixtapa casi casi, Zihuatanejo regular y Taxco y La Unión ahí la llevan. ¿Consejo? ¡Aprovechen las ofertas de último minuto y dense una escapadita!
Y pa’ los que dicen que el éxodo es por el temblor, Simón Quiñones Orozco salió a desmentirlos. ¡Qué va! La gente ya tenía su fecha programada de salida. Y gracias a Dios, el aeropuerto, las carreteras y hasta las casetitas de peaje siguen intactas. Menos mal, ¿no?
Mientras tanto, en Guerrero siguen de jolgorio con la policía estatal patrullando por todos lados y manteniendo a raya a las malandras. ¡Qué de pelos!
Y Abelina López Rodríguez aprovechó para echarse unas flores y agradecer a su jefa por el respaldo en estos tiempos turbulentos. ¡Qué tiernas!
Pero no todo es paisaje hermoso y paisanaje contento, pues en San Marcos hubo una tragedia que empañó un poco el paseo: una doña murió por un muro caído. Ahora sí, a brillar la solidaridad del gobierno con palabras de consuelo y palmaditas en la espalda. ¡Ay, México lindo y querido!
