Desde las 6:00 horas de este lunes, conductores de pipas decidieron tomar medidas drásticas en el Estado de México. A través de bloqueos en avenidas principales y secundarias, manifestaron su descontento por el cierre de pozos de agua clandestinos durante la Operación Caudal. Todo un caos vial que dejó al Mexibús olvidado en la lista de prioridades.
A pesar de las quejas de desabasto, las autoridades estatales aseguran con su típica caradura que el suministro de agua para la población sigue más que garantizado, ¡vaya alivio! Según estos genios del gobierno, la Operación Caudal desmanteló una red de comercio ilícito que vendía agua con un jugoso sobreprecio del 59%. ¿Quién dijo sed? ¡Aquí hay agua para todos!
Los amiguitos piperos, unos 200 revoltosos, se plantaron en lugares estratégicos como la Avenida José López Portillo en Ecatepec, la caseta de Tepotzotlán y la carretera México-Texcoco exigiendo la reapertura de los pozos clausurados. ¿Qué les pasó? ¿Se acabó el negocio fácil y ahora se ponen a llorar como niños mimados?
Y es que resulta que los chicos malos de la Fiscalía del Estado de México aseguraron 322 pipas, cerraron 51 pozos ilegales, clausuraron 138 tomas clandestinas y hasta se dieron el lujo de arrestar a siete personas. ¡Vaya fiesta! Toda una mafia del agua, con un nivel de robo, acaparamiento y venta ilegal que ni en las mejores películas.
¿Y saben cómo operaba esta red de delincuentes acuáticos? Con infraestructura no autorizada para exprimir mantos acuíferos a diestra y siniestra, distribuyendo agua sin siquiera pasarle por el filtro. Y para rematar, la vendían a precios exorbitantes, ¡de locos! ¡Todo un negocio redondo con sello de avaricia y desfachatez!
Pero ojo, que aquí no termina el cuento de terror, porque además de saquear el vital líquido, esta pandilla ejercía prácticas extorsivas. ¡Toma tu agua con nosotros o te quedas sin nada! ¿Qué tal? Y para completar el combo, había funcionarios metidos en el ajo, aportando su granito de arena en encubrimientos y abusos de poder. ¡Lindo país!
Ante el escándalo y las acusaciones de desabasto en hospitales y escuelas, el Gobierno del Estado de México saca pecho y asegura que la Operación Caudal no afecta la infraestructura oficial. Claro, ¡siempre listos para cualquier contingencia! ¿Hasta cuándo seguiremos tapándonos los ojos ante tanta corrupción y cinismo desbordado?
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