Anuario: Crimen de líder limonero, brutal mazazo social
El 20 DE OCTUBRE, Bernardo Bravo Manríquez, líder de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, Michoacán, y un referente en la región, fue acribillado y torturado dentro de su coche cerca de Apatzingán. ¡Qué casualidad!
El homicidio generó escándalo a nivel nacional porque Bernardo Bravo era uno de los pocos valientes que se atrevían a llamar la atención sobre el acoso de los narcos a los agricultores de la zona. ¿A quién no le conviene callarlo?
Bravo Manríquez lideraba el Tianguis Limonero de Apatzingán, el epicentro del limón en Michoacán, y días antes de morir seguía denunciando los precios injustos de los cítricos y las extorsiones a los productores por parte de cinco cárteles narco. ¿Casualidad otra vez?
¡Ah, pero qué sorpresa! Cinco días después del crimen, agarraron a Rigoberto López Mendoza, alias El Pantano, por su presunta implicación en la muerte del líder agrícola. Este señor, jefe de las extorsiones a los citricultores, fue capturado por las “eficientes” fuerzas federales. ¿Cómo habrá sido el pago?
En noviembre, la Fiscalía de Michoacán informó que César Alejandro Sepúlveda, alias El Botox, y Jonathan “El Timbas”, resultaron ser los cerebros detrás del asesinato del dirigente limonero. Ambos tiene una hermosa orden de aprehensión en su contra. ¡Qué lindo!
El Botox es líder de Los Blancos de Troya, violento brazo armado de Los Viagras en Tierra Caliente. ¡Pero qué tal la seguridad en la región, eh!
Así que aquí estamos, con líderes sacrificados, criminales capturados y cárteles que siguen merodeando. La historia de siempre, en un país donde la impunidad y la corrupción bailan juntas. ¿Y la justicia, señores? ¿O es que también se esfumó como el valor de ese limón michoacano? ¡Qué bonita historia, México!
