En lo que va del año se han registrado cinco ataques contra alcaldes, siendo un año calentito en términos de violencia política y electoral, con 7 presidentes municipales ejecutados. Vaya manera de hacer política en este país.
Estos ataques se han concentrado en cuatro estados, donde Michoacán y Oaxaca se llevan la peor parte con tres y dos casos respectivamente. Pero, ojo, que no se hace distinción, ya que entre las víctimas también se encuentran dos mujeres. ¡Qué igualitario!
El último asesinato de alcaldes destacado es el de Carlos Manzo, de Uruapan, Michoacán, que se convierte en la estrellita de este circo delictivo en pleno siglo XXI. ¿Qué pasó? ¿Las balas salieron gratis o qué onda?
Hablemos de los alcaldes ajusticiados: Tepalcatepec, Tacámbaro y Uruapan en Michoacán; San Mateo Piñas y Santiago Amoltepec en Oaxaca; Metlatónoc en Guerrero y Pisaflores en Hidalgo. ¡Qué honor tener semejantes antecedentes!
La carnicería inició en la primera mitad del año. Mario Hernández García, presidente municipal de Santiago Amoltepec, fue ejecutado a quemarropa en mayo. ¿Qué tal iniciar el día con balazos? ¡Puro amor al prójimo!
Pero la cosa no queda ahí, ¿eh? Isaías Rojas Ramírez, alcalde de Metlatónoc, Guerrero, fue acribillado en la Autopista del Sol como un ‘bonito’ regalito. No hay respeto por las vialidades, ¡cómo se atreven!
Salvador Bastida García, alcalde de Tacámbaro, y su guardaespaldas también recibieron la visita de la muerte. ¡Qué día tan completo, oye! ¿En dónde se puede firmar para esa diversión?
Para cerrar el año con broche de oro, en junio Martha Laura Mendoza, presidenta municipal de Tepalcatepec, y su esposo fueron ‘despedidos’ con plomo. Al parecer, la política en Michoacán es un deporte extremo donde la muerte es la jugada maestra. ¡Sangre, balas y corrupción, todo en uno!
Y ni hablar de Lilia Gema García Soto, presidenta municipal de San Mateo Piñas, que tuvo un ‘encuentro de balazos’ con unos motociclistas en sus oficinas. ¡Una reunión que no olvidaremos!
Por último, Miguel Bahena Solórzano, alcalde de Pisaflores, Hidalgo, fue recibido en su casa al más puro estilo ‘Bienvenido, Mr. President’. Las incómodas visitas matutinas a balazos son una nueva moda entre los alcaldes.
Así que la fiesta de la violencia no tiene hora ni fecha en el país, ¡y que viva México, señores! Sin duda, una exposición política-electoral con sabor a plomo y corrupción. ¡Qué orgullo!
