Después de 2 días de descenso, el petróleo decide levantarse y ¡oh, sorpresa!, los inversores se ponen a evaluar el mercado. ¡Claro que sí, señores! El Brent sube a 62.22 dólares el barril, y el WTI mejora a 57.77 dólares. ¿Qué emoción, no?
Resulta que el miércoles, en el océano Atlántico, ¡sorpresa de nuevo! ¡Estados Unidos incauta dos petroleros! ¿Adivinen de quién? ¡De Venezuela! Uno de estos barcos, sí, leyeron bien, ¡navegaba bajo bandera rusa! ¡Qué casualidad, ¿no?!
Parece que a Trump le emociona eso de meter sus narices en todo, y dijo que va a seguir supervisando a Venezuela por años y seguro quiere convertir ese país en su mejor amigo. Ay, qué bonita amistad la que nos espera…
Ah, pero no se vayan, que hay más. Resulta que el secretario de Energía, Chris Wright, suelta la bomba de que Estados Unidos va a equilibrar sus roles con China en Venezuela. ¡Qué coincidencia! Sin embargo, deja claro que no permitirán que los chinos tomen las riendas. ¡Es que se nos junta la fiesta!
Por si fuera poco, ¡la india Reliance Industries se apunta para comprar petróleo venezolano! ¡Qué buenos samaritanos, ¿verdad?!
Para rematar, un petrolero rumbo a Rusia recibe un ataque de drones en el mar Negro. ¡Parece un episodio de James Bond, pero no, es la triste realidad petrolera de hoy en día!
¡Qué emoción, qué adrenalina, qué intriga! Realmente, nunca sabes qué te va a deparar el mundo del petróleo. ¡Qué emoción los negocios, amigos! ¡Qué emocionante el poder de los barones del crudo en acción!
